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Carlos de Haes  Carlos de Haes (Bruselas. Bélgica 1826-Madrid. España 1898)

 

 

Carlos Haes fue un pintor español de origen belga. Se le puede clasificar como paisajista dentro de la tendencia general del realismo. Fue uno de los más activos maestros desde 1857 de la Cátedra de Paisaje en la Escuela Superior de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. De entre la importante generación de alumnos que formó destacamos a Aureliano de Beruete (1845-1912), Jaime Morera (1854-1927) o Darío de Regoyos (1857-1913), entre otros.

 

Carlos de Haes y Fortuny nace en Bruselas el 27 de enero de 1826, primogénito de siete hermanos en una familia de comerciantes y banqueros. Hijo de Arnoldo de Haes y Teresa Fortuny. Por imperativos económicos, su familia se trasladó a España en 1835, instalándose en Málaga, ciudad en la que Carlos de Haes tomó sus primeras nociones de dibujo de la mano del pintor academicista canario Luis de la Cruz y Ríos (1776-1853). En 1850, decide continuar su formación en su tierra natal estudiando a los grandes maestros flamencos del paisaje, al mismo tiempo que establece contacto con las vanguardias europeas que en Bruselas se dan cita en torno a las renombradas exposiciones anuales de los Salones de la capital belga. Su formación al lado del paisajista Joseph Quinaux (1822-95), pintor belga que le guiaría durante los cinco años de estancia en su país de origen, determina su encuentro con la pintura al aire libre a la que se entregará con pasión y definirá su producción artística en su totalidad. En ese periodo visita Holanda, Francia y Alemania y pinta sus primeros paisajes —de espíritu tardorromántico—, y llega a participar en el Salón de Amberes de 1855.

 

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Playa del Carraspio –Lequeitio- (ca. 1866. Óleo sobre lienzo.

21.5 x 42 cm. Museo Nacional del Prado. Madrid. España)

 

Con este bagaje, Carlos de Haes vuelve a España, participando desde su creación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Así, en 1856 presenta tres paisajes de Bélgica y Prusia, que son premiados con la tercera medalla, que abren brecha e insuflan vida en la estructura arcaica y academicista del paisajismo español. La coincidencia en el tiempo de la atracción que ejerce en Haes el descubrimiento de los parajes y la naturaleza salvaje del entorno del Monasterio de Piedra, que había conocido gracias a la amistad entablada con el erudito y escritor Federico Muntadas (1826-1912), heredero del monasterio, tras la Desamortización española y gracias a la convocatoria de oposición a la plaza de paisaje de la Escuela Superior de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que había quedado vacante por la muerte prematura de su titular, Fernando Ferrant y Llausás (1810-52), fijan su permanencia en España y su establecimiento definitivo al conseguir en 1857 la referida cátedra desde la que, a lo largo de su enseñanza, formará en el ejercicio de la pintura al aire libre a toda una generación de paisajistas.

 

Paralelamente a su docencia, continúa con su producción artística, y consigue en el año 1858 una primera medalla en la Exposición Nacional con un tema precisamente tomado en las cercanías del Monasterio de Piedra. Culmina este buen periodo de su vida en 1860, cuando fue elegido académico de número de la Academia de San Fernando, estableciendo en su discurso de entrada las bases que de manera definitiva renovarán la pintura de paisaje en España. El 26 de febrero de 1860, expuso su discurso de ingreso como académico, titulado "De la pintura de Paisaje Antigua y Moderna", constituye un excelente autógrafo de su ideología pictórica. Este mismo año, Haes obtiene una primera medalla con la obra Un país. Recuerdos de Andalucía, costa del Mediterráneo, junto a Torremolinos (1860. Óleo sobre lienzo. 114 x 165 cm. Museo Nacional del Prado. Madrid. España) y en 1862 vuelve a conseguir el mismo galardón con Paisaje. Vista del Lozoya (Paular). Ese mismo año es nombrado profesor de dibujo de la Escuela Superior de Caminos de Madrid, comenzando entonces a ilustrar con sus grabados la revista El Arte en España.

 

Entre 1871 y 1876, toman carta de naturaleza en su cátedra las salidas a pintar a los alrededores de Madrid y las excursiones veraniegas, que solo o en compañía de algunos de sus discípulos más íntimamente ligados a él, realiza por toda la geografía europea. Especial mención merecen las campañas de Elche, Picos de Europa y País Vasco dentro de la geografía peninsular y las de Bretaña, País Vasco francés, Normandía y Frisia en Europa, dejando plasmados, en pequeños estudios al óleo, infinidad de paisajes que luego guarda celosamente en su taller por simple placer estético o como fuente de inspiración para composiciones de mayor formato. Estas experiencias plenairistas supondrían la formación en el ejercicio de la pintura del natural de toda una generación de paisajistas que constituye la mayor antología de la pintura española al aire libre.

 

En 1873 conoce al joven Aureliano de Beruete, y al año siguiente, a quien será su discípulo predilecto, el pintor Jaime Morera. El 15 de noviembre de 1875, Carlos Haes se casó en la madrileña Iglesia de San Sebastián de la calle Atocha con Inés Carrasco Montero (1842-1876), natural de Montevideo (Uruguay). El matrimonio fue breve pues, en octubre de 1876, esposa e hija mueren de sobreparto. El viejo Beruete y el joven Morera serán a partir de ese momento sus compañeros de viaje, especialmente el catalán. Viajes sentimentales y reales que Haes realizaría entre 1877 y 1884, desentrañando el paisaje de Normandía (Villerville), Frisia, País Vasco (Guetaria, San Juan de Luz, Eaux-Bonnes), y Bretaña (Rouen, Douarnenez). Los últimos bosquejos conocidos de Haes se fechan en 1897, durante una estancia en Algorta (Vizcaya), al cuidado de Morera y su esposa en la finca "Villa Jardingane". 

 

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Puerto de Pajares (ca. 1874. Óleo sobre cartón. 16.5 x 42 cm.

Museo de Bellas Artes de Asturias. Oviedo. España)

 

Durante los años siguientes envía sus obras a varias exposiciones de ciudades extranjeras, como Bruselas, Bayona y Metz, siendo premiado en ellas, y se erige como la gran figura del nuevo paisaje realista en España, siendo el primer maestro que obligó a sus alumnos a salir a pintar directamente del natural. El prestigio público alcanzado por Carlos de Haes consiguió revalorizar en los ambientes oficiales el género del paisaje, hasta entonces considerado menor; acumulando en su persona numerosos nombramientos y distinciones: Caballero de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y de Leopoldo de Bélgica y Comendador de la de Carlos III.

 

En 1876, presenta a la Exposición Nacional La Canal de Mancorbo en los Picos de Europa (1876. Óleo sobre lienzo. 168 x 123 cm. Museo Nacional del Prado. Madrid. España) que, aunque no fue premiado, fue adquirido por el Estado. Enfermo desde 1890, Carlos de Haes falleció en Madrid el 17 de julio de 1898, víctima de una pulmonía, a los setenta y dos años de edad. Su testamento autógrafo dejaba a los pintores Jaime Morera y Luis Roig (1870-1949), como albaceas aún vivo, en libertad para el reparto de todos sus bienes y la comisión de algunas preferencias. Finalmente fue Jaime Morera el gran gestor del legado, consiguiendo que se dispusiera una "Sala Haes" en el recién creado Museo de Arte Moderno situado en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid. Las buenas intenciones de Morera y el resto de alumnos fieles a Haes no pudieron evitar que el fabuloso legado del maestro se dispersara en los años siguientes.

 

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Rompientes -Getaria- (ca. 1881. Óleo sobre lienzo. 19 x 38 cm.

Museo Nacional del Prado. Madrid. España)

 

Lo más sobresaliente de su amplia obra (cuatro mil cuadros y apuntes) se puede ver actualmente en el Museo de Málaga, en el de Museo de Arte Jaime Morera de Lérida (legado J. Morena, 80 piezas) y en el Museo Nacional del Prado, que recuperó 183 obras del conjunto originalmente donado al desaparecido Museo de Arte Moderno (1894-1971), situado en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales.

 

Figura capital del paisajismo español del siglo XIX, Carlos de Haes fue además maestro de toda una generación de pintores, que quedaron impactados por su nueva forma de entender el paisaje en plein air, abandonando los lastres románticos que pesaban aún sobre este género hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. Al final de su vida, su estilo se vuelve aún más suelto y directo, dejándose influir por la Escuela de Barbizon. Siguiendo el ideal académico, Haes consideraba que "el fin del arte es la verdad que se encuentra en la imitación de la naturaleza, fuente de toda belleza, por lo que el pintor debe imitar lo más fielmente posible la naturaleza, debe conocer la naturaleza y no dejarse llevar por la imaginación".

 

 

Obras Seleccionadas

 

 

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Fuentes:

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)