PLACERES DESCONOCIDOS. Exposición Online. Meko ...

Klandestinos

 

 

 

Katsushika Hokusai  Hokusai (Edo -hoy Tokio-.Japón 1760-Edo -hoy Tokio-.Japón 1849)

 

 

Katsushika Hokusai, conocido simplemente como Hokusai, fue un pintor y grabador, uno de los grandes maestros de la cromoxilografía japonesa, adscrito a la escuela Ukiyo-e del periodo Edo. Es uno de los principales artistas de esta escuela conocida como «pinturas del mundo flotante». También es conocido por la diversidad de nombres que utilizó a lo largo de su carrera profesional, Shunro, Sori, Kako, Taito, Gakyonjin, Iitsu y Manji.

 

Fue autor de una obra inmensa y variada. Por ejemplo, en el Hokusai Manga (1814-1849), muestra la vida diaria de su población, con una gran exactitud y sentido del humor. Realizó grabados de paisajes, las Treinta y seis vistas del monte Fuji (Fugaku Sanjuroku-kei) (ca. 1830-1833) y las Cien vistas del monte Fuji (1834), que reflejan en parte una fijación personal con el Monte Fuji. Fueron obras de esta serie, La gran ola de Kanagawa (Kanagawa Oki Nami Ura) y Fuji en días claros (gai kaze kaisei), las que aseguraron la fama de Hokusai, tanto dentro del Japón como en el extranjero.

 

A mediados del siglo XIX sus grabados, así como los de otros artistas japoneses, llegaron a París. Allí eran coleccionados, especialmente por parte de artistas impresionistas de la talla de Claude Monet, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec, cuya obra denota una profunda influencia de los grabados mencionados.

001

La Gran Ola de la Costa de Kanagawa (1830-32. Grabado en madera policromada. 25.9 x 38 cm. Museo Metropolitano de Arte. Nueva York. Estados Unidos)

 

Katsushika Hokusai nació el 12 de octubre de 1760, con el nombre de Tokitaro, en el distrito de Honjo, al este de Edo. No se sabe quienes fueron sus padres. Fue adoptado, desde muy temprana edad, por un prestigioso artesano de Edo, familiarmente conocido con el nombre de Nakajima Ise, —fabricante de espejos para la corte del shogun—, con el que trabajó como aprendiz y del que posteriormente fue su legitimo heredero, hecho que hace pensar que, posiblemente, sea cierta la historia que explica que Hokusai era verdaderamente hijo de Nakajima, nacido de una concubina.

 

En su juventud, decidió trabajar como vendedor en una prestigiosa librería, y a partir de los 15 hasta los 18 años, entró como aprendiz de grabador en un taller. Este temprano entrenamiento en el mundo del libro y del comercio de la impresión ayudaron al desarrollo de Hokusai como impresor. En el año 1778, con 18 años de edad, se convirtió en discípulo del maestro de la escuela ukiyo-e, Katsukawa Shunsho, con el que aprendió la técnica del grabado con planchas de madera (xilografía), especializándose en retratar a actores de kabuki, (Yakusha-e «cuadros de actores»). El joven Hokusai publicó sus primeros trabajos al año siguiente, con el nombre de Shunro. Este trabajo consistió en unas invitaciones impresas para el teatro kabuki, en las que el género de la escuela de Katsukawa aparece ya totalmente dominado por su alumno.

002

Mirando la puesta de sol en el puente de Ryõgoku desde el muelle (1830-32. Grabado en madera azul. 25.2 x 37.3 cm. Colección privada)

 

A juzgar por las edades de sus hijos, Hokusai debió contraer matrimonio en torno a la edad de 20 años. Posiblemente, debido a la influencia de la vida familiar, en este periodo sus diseños tienden a centrarse en retratos de actores y mujeres situados en ambientes históricos y en jardines. Utilizaba la técnica «uki-e» —paisajes semi-históricos en los que se utiliza la técnica occidental de la perspectiva—, así como estampas de niños. Los libros de ilustraciones del artista y sus textos trataban temas históricos y didácticos, al tiempo que el trabajo de Katsushika Hokusai en el género surimono durante toda la década siguiente marcó uno de los puntos culminantes de su carrera.

 

El género surimono se utilizaba, principalmente, para publicar tarjetas para las ocasiones especiales como año nuevo, para presentar programas musicales, avisos y otrs felicitaciones. Siempre solían ser en ediciones limitadas que ofrecían una impresión perfecta y la más alta calidad. En la mayoría de los casos los surimono, los encargaban las sociedades de poetas con la finalidad de ilustrar el poema ganador de un concurso literario. Normalmente estos grabados eran de un formato pequeño y el hecho de tener que tallar en relieve los caracteres kanji requería una gran habilidad técnica.

 

Hacia los 30 años, Hokusai sufrió importantes cambios personales. Su maestro Katsukawa Shunso murió en 1793 y su joven esposa falleció más o menos por la misma época, dejándole tres hijos —un varón y dos hembras—. En el año 1797 se volvió a casar y adoptó el conocido nombre profesional de Hokusai. Este cambio de nombre, marcó el inicio de la edad de oro de su trabajo, que continuó durante más de medio siglo.

004

Iris y saltamontes (1833-34. Grabado en madera policromada. 24.2 x 35.9 cm. Museo Nacional de Artes Asiáticas-Guimet. París. Francia)

 

La obra de Hokusai en este período cubre toda la gama del arte ukiyo-e: tarjetas, surimono, libros ilustrados, ilustraciones de antologías de poemas, libros eróticos, pinturas a mano o libros de bocetos. Dentro de los temas tratados por Hokusai, en escasas ocasiones compitió con Utamaro, el mejor grabador de voluptuosas imágenes femeninas. Pese a esta limitación consciente, Hokusai trató de abarcar una amplia gama de temas, especialmente puso énfasis en la representación de paisajes y escenas históricas, en las que la figura humana desempeña un papel secundario. Alrededor del final de la centuria introdujo en su estilo la técnica de la perspectiva y el colorido occidental. Publicó una serie de retratos femeninos titulados Canciones de Itako.

 

A partir del siglo XIX Hokusai comenzó la ilustración del yomihon, un tipo de novelas históricas de alto nivel intelectual. Bajo su influencia, su estilo empezó a sufrir cambios importantes y claramente visibles entre 1806 y 1807. Su figura y su trabajo cada vez tenían un reconocimiento mayor, aunque perdió en delicadeza y tendió a prestar mayor atención a los temas clásicos tradicionales, especialmente la representación de samuráis, guerreros o temas chinos, y en este periodo empezó a alejarse del mundo de ukiyo-e.

005

Orquídea (1833-34. Grabado en madera policromada. 24.8 x 36.4 cm. Museos Nacionales – Biblioteca Estatal. Berlín. Alemania)

 

En torno al año 1812 el hijo mayor de Hokusai murió. Esta tragedia no fue sólo un duro golpe emocional sino también económico, porque, como heredero de la acomodada familia Nakajima, su hijo suponía el medio de obtener una importante renta, de manera que Hokusai no tenía que preocuparse por la irregularidad con que llegaban los cobros por la venta de sus pinturas, diseños e ilustraciones. Fuese por razones económicas o por otra cuestión desconocida, a partir de este momento la atención de Hosaki se centró en la ilustración de libros y particularmente en los libros que eran copias de grabados diseñados para artistas aficionados, como Lecciones rápidas al dibujo simplificado. Esta iniciativa sirvió para atraer más alumnos a su taller.

 

Junto a la fama de sus detalladas impresiones e ilustraciones, Hokusai cosechó también gran éxito en las exposiciones públicas de su pintura; hizo, por ejemplo, una enorme pintura de unos 200 m2 con figuras mitológicas para un multitudinario festival. Incluso una vez fue convocado para mostrar sus habilidades artísticas ante el shogun, teóricamente un ayudante del emperador que en la práctica era el gobernador del Japón.

 

En el verano de 1828 la segunda esposa de Hokusai falleció. El maestro tenía entonces 68 años, se encontraba afligido, con una parálisis intermitente en el brazo izquierdo, solo y con un nieto conflictivo, que había demostrado ser un delincuente incorregible. Ante esta situación su hija favorita y alumna, O-ei, rompió su matrimonio con un artista menor y volvió a la casa del padre donde permaneció el resto de su vida.

006

Crisantemos amarillos y tábano (1833-34. Grabado en madera policromada. 26.2 x 39.1 cm. Museo Nacional. Tokio. Japón)

 

Hokusai trabajó hasta el último día de su existencia. Era un artista enérgico que se levantaba temprano y pintaba hasta la noche. Ésta había sido su forma de actuar durante todo su larga y productiva vida, y fue también la de sus años finales. De los millares de libros y de impresiones de Hokusai, sus Treinta y seis vistas del Monte Fuji son particularmente notables. Publicada entre 1826 y 1833, esta famosa serie, que con los suplementos incluía un total de 46 impresiones a color, marcó un hito en la impresión japonesa de paisajes. La grandeza del diseño y la habilidad de la ejecución no había sido alcanzada hasta ese momento, incluso en el trabajo de su contemporáneo Utagawa Hiroshige. En conjunto, Hokusai tuvo una gran producción artística integrada por unas treinta mil obras.

 

Los continuos cambios de domicilio de Hokusai -residió en más de 90 viviendas-, e incluso los cambios de nombre, son elementos significativos del carácter del artista. Además de su nombre principal, Hokusai utilizaba otros dos seudónimos ocasionales, y alrededor de una veintena de nombres que, indistintamente, añadía a su nombre principal.

 

Pese a sus deseos por seguir viviendo una década más, el día 18 del cuarto mes —del calendario japonés— del 1849, «el viejo loco por la pintura», como él mismo se definía, murió a los 89 años, sin haber satisfecho la búsqueda de la última verdad sobre la pintura.

 

007

Lirios (1833-34. Grabado en madera policromada. 24.7 x 36 cm. Colección Pulverer. Colonia. Alemania)

 

Su obra está considerada como una de las más importantes del Japón por lo que a la pintura paisajista se refiere. A finales del siglo XVIII y principios del XIX el enriquecimiento de la burguesía japonesa fue la gran impulsora de la prolífica elaboración de estampas en serie, conocidas con el nombre de ukiyo-e o «Pinturas del mundo flotante», estas estampas, con un coste más reducido que una pintura original, eran las que la nueva clase social podía comprar. Esta técnica del ukiyo-e se practicaba y era conocida desde hacía tiempo —con artistas destacados como Hishikawa Moronobu—, pero fue en este período donde se hicieron más populares. Hokusai incorporó a lo largo de su vida la esencia del arte de esta escuela. Las características de sus primeras obras eran la soltura con que realizaba las líneas con elegantes curvas que evolució hacia unas espirales dando una elegancia y espontaineidad aún mayor a sus dibujos. Las obras se grababan normalmente sobre planchas de madera de cerezo y el impresor podía hacer copias del original hasta que el relieve grabado en la madera empezaba a desaparecer. El tema principal eran retratos en un primer plano de geishas, actores del teatro kabuki y samuráis, que aparecían tanto en escenas eróticas como humorísticas. También aparecían rodeados de paisajes, y en esta especialidad Hokusai demostró toda su maestría

 

Hokusai estudió y experimentó durante su larga vida nuevas corrientes artísticas, entre las que destacan las de las escuelas Kano, Tosa y la del artista Ogata Korin, así como demostró ser un gran especialista de la pintura tradicional china, y también un buen conocedor de la pintura occidental, sobre todo de los grabados holandeses, fáciles de encontrar en Japón, por los contactos comerciales mantenidos durante el período Edo casi exclusivamente con ese país de Europa. En la época que recibió más la influencia de la pintura china, una característica relevante de su estilo, fue la utilización de elementos del paisaje y rostros de los personajes propios de los habitantes de China. Estos parecidos se pueden observar en su cuadro Tametomo y los demonios de 1811 que se encuentra expuesto en el British Museum de Londres.

 

 

Obras Seleccionadas

 

 

008  009  010  011


012  013  014  015

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)