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José María López Mezquita  José María López Mezquita (Granada. España 1883-Madrid. España 1954)

 

 

José María López Mezquita es, sin lugar a dudas, uno de los grandes representantes de la pintura española del siglo XX, habiéndose ganado un puesto de honor por méritos incuestionables, entre los mejores retratistas de todos los tiempos.

 

López Mezquita nació en Granada el día 25 de Abril de 1883 en el seno de una familia de comerciantes de tejidos, hijo de Atanasio López Robles, y de Encarnación Mezquita Vélez. Manifiesta desde muy niño extraordinarias dotes artísticas. Estudió Bachillerato y en 1894 inicia el aprendizaje en su ciudad natal, asistiendo a clases en el taller de José Larrocha González (1850-1933), quien le presenta al pintor modernista valenciano Cecilio Plá y Gallardo (1860-1934) aprovechando una visita de éste a Granada. A los once años, la realización de un retrato de su abuelo sorprende a todos por la alta calidad de la obra, evidenciando lo que habría de ser su futuro en el mundo del Arte.

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Cuerda de presos (1901. Óleo sobre lienzo. 223 x 351 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía Madrid -MNCARS-. España) © The José María López Mezquita Estate

 

En marzo de 1896 viaja a Madrid donde visita el Museo del Prado y continúa viaje a Barcelona. En 1897, la familia López Mezquita se traslada a Madrid y José María ingresa en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado, asistiendo al mismo tiempo al estudio de Cecilio Plá. Se hace socio del Círculo de Bellas Artes y acude a clases de modelo vivo y desnudo. En 1899 concurre por primera vez a la Exposición Nacional. A los dieciocho años presenta varios cuadros en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901, entre ellos su famosa “Cuerda de presos” (actualmente en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) con el que gana una de las medallas de oro de las dos que se concedieron. El jurado se planteará la necesidad de realizar una mención especial sobre sus otros dos lienzos (“Granadina” y “Reposo”) por la calidad de estas obras. En esta época se observa la influencia de Ramón Casas i Carbó (1866-1932) y Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923), así como los norteamericanos James McNeill Whistler (1834-1903) y John Singer Sargent (1856-1923).

 

El mecenazgo de la Infanta Isabel de Borbón (1851-1931) le permite viajar por Europa (1902) durante cuatro años, iniciando así su proyección internacional. Recorre Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra, residiendo en París, donde tuvo estudio propio y concurrió a exposiciones y certámenes públicos. En un viaje a Londres, realizado por entonces, conoce al pintor y retratista John Singer Sargent, con el que mantendrá siempre una buena amistad. En 1903 concurre al Salon de París, obteniendo tercera medalla por el cuadro “ Reposo” (también llamado “La siesta”). Este mismo cuadro recibirá en Barcelona una medalla de plata. En 1904 y en esa misma ciudad participa en el Salón de Otoño con “Retrato de la madre del pintor” y “Retrato de Alice Mumford”, obras que señalan el comienzo de la serie de los grandes retratos, lo que le hace merecedor del nombramiento de "Miembro Sociétaire". Participa, asimismo, en la Exposición de Múnich de ese año con el retrato de su madre. También es de este año el Patio de los Arrayanes (1904. Óleo sobre lienzo. 125 x 109 cm. Museo Carlos V. Granada. España).

 

Era un momento en el que la pintura post-impresionista francesa estaba en pleno apogeo con artistas como Vincent Van Gogh (1853-90) y Paul Gaugin (1848-1903). Sin embargo, el pintor andaluz abandona la influencia de esta escuela, incluso sintiendo profunda admiración por los trabajos del pintor valenciano Joaquín Sorolla. Prefiere emplear en sus lienzos los efectos del claroscuro típico de los grandes clásicos del Siglo de Oro español, siguiendo las directrices estéticas de Velázquez. Se preocupará especialmente por el estudio de las formas y el equilibrio en sus composiciones.

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Vista del Albaicín (1905. Óleo sobre lienzo. 83 x 133.5 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. España) © The José María López Mezquita Estate

 

En 1905 regresa a Granada. El reencuentro con la ciudad y con los contertulios del Centro Artístico, le impulsará a la creación de una de sus grandes obras que le consagra definitivamente en la técnica del retrato, “Retrato de mis amigos” (1905-06), actualmente en el Museo de Bellas Artes de Granada. Posteriormente expondrá este cuadro con gran éxito en París, Bruselas, Múnich (donde obtuvo medalla de oro) y, tiempo después, en Nueva York. Ese mismo año vuelve a Madrid y presenta ocho cuadros a la Exposición Nacional a la que volverá a concurrir con seis en 1908. Le siguieron otras grandes obras como “La Juerga” (1906), premiada en Bruselas, y “El Velatorio” (1910) en los que recrea escenas costumbristas. Es un momento en el que se preocupa por dejar reflejados en su obra tipos populares. Así vemos retratos de “Una monja”, “Larocha”, “Una señorita”. En 1910 López Mezquita fue galardonado con sendas medallas de oro en Buenos Aires, Bruselas, Barcelona y en la Exposición Nacional de Madrid, en esta ocasión con un espléndido retrato de la familia Bermejillo. Co-fundador ese mismo año de la Asociación Española de Pintores y Escultores. En 1913 es elegido presidente de la Asociación de Pintores y Escultores de España y delegado oficial del Estado español para la Exposición Internacional de Múnich, en la que participa junto a los setenta artistas que componen la sección española. En los años siguientes volverá a ser premiado en la Exposición Nacional (1915), la Exposición Internacional de San Francisco (1915, medalla de plata), y la Exposición Internacional de Panamá (1916, gran premio de honor). Desde 1917 comienza a dedicarse a la pintura de retratos. En 1916 ingresa como académico de Bellas Artes en San Fernando de Madrid.

 

Entre los años 1910 y 1920 realiza estudios estéticos que producirán una variedad de temas y estilos que irán desde escenas domésticas como “La Cocina” (1912) o “Fernanda en el jardín” (1915) en la que pinta a su esposa; “Odalisca” (1918) que contrasta en su percepción emotiva con “Retrato de Carmen Bermejillo” (1915), dando la primera una paradójica imagen de la voluptuosidad oriental que contrasta con el misterioso erotismo de una "mantilla" española. En su “Retrato de maja” nos recuerda a Goya, lo mismo que con un autorretrato que pintará en los últimos años de su vida haciendo un guiño pictórico al gran maestro. “La Menina” (1918) vuelve a ponernos en mente a Velázquez y con "La Modelo", la presencia de Julio Romero de Torres (1874-1930) es incuestionable. Es por estas fechas cuando contrae matrimonio con Doña Fernanda Morales Díaz, con la que tendrá un hijo al que pondrán el nombre de Julio, que con el tiempo estudiará la carrera de Ingeniería. Fernanda aparecerá en muchas ocasiones retratada por su marido, en escenas costumbristas ataviada con mantones de Manila o en el interior de la casa.

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La Juerga (1906. Óleo sobre lienzo. 66 x 115 cm. Museo de Bellas Artes de Granada. España) © The José María López Mezquita Estate

 

Desde comienzos de la década de los veinte López Mezquita impartirá clases de pintura en su estudio. En 1924 es elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y al año siguiente realiza una importante exposición en Nueva York, en las Galerías Reinhardt, patrocinada por el rey Alfonso XIII (1886-1941), que luego pasó a Chicago (Galería Anderson) y a Boston (Galería Robert C. Vose) compuesta esencialmente de retratos. En la elaboración de su catálogo escribirán Miguel de Unamuno (1864-1936), Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) y Ramón Pérez de Ayala (1880-1962). El fundador y director de la Sociedad Hispánica de Nueva York, Archer Milton Huntington (1870-1955), aprovecha la exposición de López Mezquita en esta ciudad para ponerse en contacto con el artista. Le encarga su propio retrato y el de su esposa, al tiempo que crea una nueva galería en su museo para alojar una colección de su pintura. El primer encargo de Huntington es completar la serie de españoles ilustres que había comenzado Joaquín Sorolla en esta sociedad de la que es nombrado miembro en 1930. El segundo, más importante, es el de una galería de ilustres hispanoamericanos (durante dos años, López Mezquita viajará por repúblicas sudamericanas para retratar a sus respectivos presidentes y personalidades de estos países). Un tercer encargo, más importante aún, será la ejecución de una colección de cuadros con «los valores más destacados de nuestra raza, tipos, costumbres y paisajes de algunas regiones españolas». Regresa a España para realizar este trabajo. Tras su exitoso periplo pasa unos años entre las ciudades españolas de Ávila y Segovia, dando testimonio de las trasformaciones sociales del momento y de los rasgos de identidad de su paisanaje.

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Autorretrato (1915. Óleo sobre lienzo. 58 cm diametro. Colección privada) © The José María López Mezquita Estate

 

Con marcado carácter documentalista inicia por encargo una serie de retratos de personalidades de nuestro país, tanto del mundo del arte como de la política. Son perfiles austeros, con poses un tanto rígidas y oficialistas, sin más pretensión que reflejar el aspecto físico de los protagonistas de esas pinturas. Viajero incansable, recorre distintos lugares de América del Sur, pero regresa pronto a España para realizar otro trabajo para la Hispanic Society sobre aspectos etnográficos en las provincias de Murcia, Valencia, Alicante, Ávila y Granada. En esta ocasión, las figuras aparecen enmarcadas en sus contextos típicos a diferencia de las anteriores para las que había preferido fondos neutros, dejando que el retratado asumiera todo el protagonismo del cuadro. Persigue la exactitud de los documentos fotográficos, preocupándose de plasmar en los rostros, el perfil psicológico de las gentes y dejando constancia de todo tipo de detalles que pudieran resultar ilustrativo de caracteres y costumbres (1929-1932). En 1931 regresa a Nueva York, donde a raíz del gran éxito de la exposición de 1926, recibe muchos encargos para retratar a la alta sociedad neoyorquina, intelectuales, científicos, etc. Co-fundador en 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.

 

El 18 de julio de 1936, la sublevación militar nacionalista le sorprende en Madrid. Se traslada a Valencia con su esposa y su hijo, y finalmente a Nueva York donde residirá gran parte de la postguerra, aunque también en La Habana y Santo Domingo. Allí seguirá con su etapa retratista, atendiendo la demanda de las poderosas familias isleñas. De esta etapa destacan obras como “Cuquita” o “Tipos cubanos”. Atendiendo una vez más las peticiones de la Hispanic Society se desplaza a Portugal para seguir con las series etnográficas. En su obra “Novia portuguesa” (1948) tenemos un ejemplo de uno de sus fondos documentalistas, en los que quedan constancia tanto del estilo de muebles, del tocado de la novia o de escenas costumbristas representadas en el mosaico que sirve de fondo.

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Fernanda en el jardín (1915. Óleo sobre lienzo. Colección particular) © The José María López Mezquita Estate

 

En 1946 fallece su esposa Fernanda, volviendo a contraer matrimonio con Miss Elnora Gruber en Nueva York. Poco después recibió el encargo de pintar el paisanaje y los paisajes de Portugal por la Hispanic Society. Su obra “Novia portuguesa” pertenece a esa época. En su estancia en Lisboa realiza cuadros relacionados con el mar ("Lobo de Mar", "Pescadores en duelo") y de algunos de sus amigos, como los de Reinaldo dos Santos y José María Salinas. A su regreso a Nueva York pinta el retrato de su segunda mujer para el Museo de la Hispanic Society de América, lo que aumenta la colección de dicho museo a un total de setenta obras del pintor. Ya afectado por su salud, visitará Méjico (1950-51), desde donde regresa a España en 1952 y pasa el verano en su estudio de Ávila, donde pinta nueve cuadros, entre ellos los retratos del señor Abella y del pintor Alberti, además de un notable autorretrato. En noviembre de ese mismo año tiene lugar la Exposición Antológica de López Mezquita en el Salón del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un importante acontecimiento artístico con gran éxito de público y crítica. De nuevo regersaría a Nueva York en 1953. Un año después se instala en Madrid, falleciendo el día 6 de Diciembre de 1954. Entre sus discípulos, podemos citar al pintor granadino Francisco Soria Aedo (1898-1965).

 

Hombre de carácter singular, admirador de Velázquez, Goya y Sorolla, vivió en una época de grandes cambios sociales en los que las teorías pictóricas se debatían entre la crisis del Modernismo y enfrentamiento entre estilos regionalistas. López Mezquita supo armonizar estas corrientes desde la maestría de sus pinceles y su propia idiosincrasia, contribuyendo desde la observación, la reflexión y la experiencia a conformar una visión universal de su especial e irrenunciable españolismo cosmopolita.

 

 

© Todas las obras tienen el copyright de los herederos de José María López Mezquita

 

 

Fuentes:

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)