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Jaime Morera  Jaime Morera (Lérida. España 1854-Madrid. España 1927)

 

 

Pintor español, uno de los paisajistas más valorados de la pintura realista española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Hermano del político y poeta Magín Morera (1853-1927).

 

Jaime Morera y Galicia nace en el otoño de 1854 en la calle San Antonio nº 31 de Lérida. Su padre, Jaime Morera y Jové era originario de Santa Coloma de Queralt (Tarragona) y había ido a Lérida atraído por su desarrollo comercial. Su madre, María Galicia y Anagueras, provenía de una familia originaria de Fraga (Huesca). El matrimonio tuvo seis hijos: Magin, Jaime, Ramón, Claudio, María y Agustina. Su hermano mayor, Magin fue una figura capital de la Renaixença; destacado poeta, alcalde, diputado, traductor de Shakespeare y presidente del Ateneo leridano, entre otras actividades. Una persona polifacética formada en Madrid y Barcelona.

 

Jaime siguió estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza en Lérida mientras recibía nociones de dibujo. Como destino profesional eligió irse a Madrid en el otoño de 1871, en parte siguiendo los pasos de su hermano Magin, que estudiaba derecho, y en parte porque Madrid constituía la opción académica y de reconocimiento oficial sólo apto para personas con capacidad económica, mientras que Barcelona era una ciudad donde el crecimiento sólo podía llegar desde el trabajo vinculado a actividades artísticas. Una vez allí, Morera inicia sus estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde conocerá al que será su gran amigo y maestro, el pintor de origen belga Carlos de Haes (1826-98), personaje clave para entender la introducción del paisaje realista en nuestro país y la obra del propio Morera, a quien influyó poderosamente.

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Portalón del Monasterio de Piedra (1872-73. Óleo sobre lienzo. 22 x 31 cm. Museo de Zaragoza. Zaragoza. España)

 

Junto al numeroso grupo de discípulos de Carlos de Haes, el cual regentaba la cátedra de paisaje de la Escuela Superior de Bellas Artes, Jaime Morera se inicia en la pintura directa del natural a partir de la visión de la naturaleza libre y sin prejuicios que propugnaba el maestro en sus clases. Así mismo participa, en este primer momento y de forma frecuente con posterioridad, de los viajes estivales que realizaba Carlos de Haes, auténticas campañas pictóricas intensivas donde se elaboraban los pequeños estudios que, más tarde, servirían para la construcción de cuadros definitivos en el estudio.

 

En 1873, Jaime Morera gana la oposición para la obtención de una pensión de estudios en la recién creada Academia Española de Bellas Artes en Roma, constituyendo parte de la primera generación de pintores españoles que optaron a este destino. Desde ese momento, dicha institución se convirtió en la referencia obligada para todos aquellos artistas que buscan una actividad formativa fuera del país, hasta que el momento en que, a principios del siglo XX, París tomó el relevo de la capital italiana. Jaime Morera llega a la Academia Española de Roma en 1874, en esta institución tendría como compañeros de la 1ª promoción a los pintores Alejandro Ferrant (1843-1917), Casto Plasencia (1846-90) y Francisco Pradilla (1848-1921), al escultor Ricardo Bellver (1845-1924), al compositor Ruperto Chapí (1851-1909) y los arquitectos Ramiro Amador de los Ríos (1845-1900) y Manuel Aníbal Alvarez (1850-1930), entre otros. Allí pintaría paisajes italianos bajo las normas del academicismo clasicista como Pinos de Frascati (1875. Óleo sobre lienzo. 61 x 45 cm. Instituto Nacional de Pedagogía de Sordos. Madrid. España). Se dedicará activamente a la preparación de estudios de paisaje y de animales, algunos de los cuales conformarán sus trabajos de pensionado, trabajos que enviaba a Madrid para ser juzgados por el tribunal de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El primer verano en Italia se trasladó a Nápoles junto con Pradilla con quien mantendría una relación de amistad de por vida y quien le presentó al maestro Mariano Fortuny (1838-74) poco antes que falleciera en esta ciudad. En 1875 pasó una temporada en el lago Trasimeno, de esta época son los lienzos Tormenta de nieve o perros en la nieve (ca.1875. Óleo sobre lienzo. 44 x 80 cm. Museo de Bellas Artes. Badajoz. España), Orilla nevada de lago Trasimeno (1875. Óleo sobre lienzo. 42.7 x 61.2 cm. Museo Nacional del Prado. Madrid. España) y El anochecer (ca.1875. Óleo sobre lienzo. 82 x 137 cm. Universidad de Santiago de Compostela. La Coruña. España). Dentro del programa formativo, visita París, Bélgica y Bretaña, acompañado de Francisco Pradilla y Aníbal Álvarez, en 1875. El segundo viaje de el internado, realizado en 1876 en compañía de Amador de los Ríos y Aníbal Álvarez, los llevará a Egipto y Grecia.

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Cabeza de Hierro. Guadarrama (1891-97. Óleo sobre lienzo. 61 x 100 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida. España)

 

Una vez finalizada la etapa de pensión, en 1877, Morera vuelve a Lérida y se instala en un pequeño estudio cerca del río Segre. Parece ser que corresponden a este momento toda una serie de vistas de la ciudad y de los pueblos de los cuales eran originarios sus padres, Santa Coloma de Queralt y Fraga. En 1878, Jaime Morera se instaló definitivamente en Madrid, desde donde viajó a Holanda, Bélgica y Francia, siguiendo los pasos de su maestro. De estos viajes es el óleo Orillas del Waht -Holanda- (1878. Óleo sobre lienzo. 110 x 208 cm. Ministerio de Trabajo. Madrid. España), que presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 y, después, a la Exposición Universal de París de ese mismo año.

 

En 1884 y 1886 se desplazó a Normandía, Bretaña y Holanda en compañía de Haes. Los paisajes de Dunkerque, de El Havre y las playas de Villerville incorporaban una gama cromática de ocres y grises de tonos suaves, con efectos de luz que dan al paisaje un tono melancólico que recuerda a contemporáneos suyos como Modest Urgell (1839-1919). Las obras de este viaje las presentó en varias exposiciones y obtuvo medalla de primera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892, con la obra Playa de Villerville -Normandía- (ca.1886. Óleo sobre lienzo. 38 x 63 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida. España).

 

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Carbonera en la sierra del Guadarrama (1891-97. Óleo sobre lienzo.
40 x 100 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida. España)

 

También recorrió íntegramente la sierra madrileña a partir de 1890, siendo muy celebrada su serie del Guadarrama, a la que pertenecen dos cuadros del Museo del Prado. El interés por incorporar la montaña en su temática con una mirada específica hacia el Guadarrama como interés paisajístico se había iniciado anteriormente por la Sociedad de Estudios del Guadarrama y por la Institución Libre de Enseñanza, que con una pedagógía de vocación roussoniana, promovía la vinculación de los jóvenes con el entorno natural y la montaña. Jaime Morera recorrió varias zonas de la sierra y se hospedó en Cercedilla. Durante el verano de 1890, Morera decide hacer una interrupción de su campaña y volver a visitar de nuevo Normandía y Holanda, donde realizó varios apuntes y dibujos además de cuatro importantes óleos: Bretaña. Paisaje (ca.1890. Óleo sobre lienzo. 102 x 187 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida. España), Canal de Normandía, Barcas y Pescadoras en Normandía.

 

De nuevo en Madrid, obsesionado con el cautivador paisaje que veía desde la ventana de su estudio, sigue buscando una nueva ubicación que encontrará en Miraflores de la Sierra, donde situó su nueva base de trabajo, donde encontró el entorno de los Picos de la Najarra, los puertos de Canencia y de la Morcuera o el Hueco de San Blas, que le aportarían los escenarios que buscaba y por los que sería conocido. El resultado de esta actividad fue una serie de veintitrés tres lienzos que representan su obra más madura y que tuvo en su época una amplia difusión gracias a la presentación a las exposiciones nacionales de 1897, 1901 y 1904 y otras exposiciones europeas. Morerar se convirtió en el gran difusor de la temática de alta montaña a la vez que destacaba como uno de los referentes del nuevo paisajismo realista español.

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Guadarrama (1891-97. Óleo sobre lienzo. 62 x 103 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida España)

 

Jaime Morera mantuvo una profunda amistad con Carlos de Haes, además de ser uno de sus mejores discípulos y sucesor de la corriente paisajista realista, dentro del respeto a los ideales conciliadores del academicismo ecléctico. Tuvo el primer contacto con él en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en 1874, justo después de llegar a Madrid. Cuando murió Carlos de Haes el 17 de junio de 1898, Morera y Luis Roig (1870-1949) fueron sus albaceas. El legado que Carlos de Haes dejó a Jaime Morera estaba integrado por sesenta y cuatro estudios, cuarenta y seis aguafuertes, ciento veinte-nueve dibujos y un retrato de Federico de Madrazo, un volumen considerable que pone de manifiesto la vinculación entre maestro y discípulo. En 1899 se organizó una exposición en Madrid con estas obras y veinte óleos del mismo Morera tras la cual dio el legado recibido al desaparecido Museo de Arte Moderno (1894-1971), situado en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, para que abrieran la “Sala Haes”. Para este acto la entonces reina regente María Cristina (1858-1929) le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica el 9 de octubre de 1899.

 

En los últimos años de la década de los 90 Morera se dedica ampliamente a la representación de paisajes y marinas del País Vasco. Esta dedicación a los temas cantábricos se verá sensiblemente favorecida por motivos familiares, y es que en 1900 Jaime Morera contrae matrimonio con María Felisa de Alday y Cortina, a quien había conocido en Algorta en 1898 cuando estaba cuidando de Carlos de Haes en los últimos días de su vida. A partir de este momento, el matrimonio alternará las estancias estivales en Villa Jardingane, su casa de Algorta, con su residencia habitual en Madrid.

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Nubes de Otoño (1904. Óleo sobre lienzo. 44 x 73 cm. Museo de Arte Jaime Morera. Lérida. España)

 

En esta nueva producción, en la cual aparecen los temas de la ría de Bilbao, Algorta, Cantarepe y Arrigunaga, Morera retoma el motivo de las marinas que ya había cultivado en su anterior etapa vinculada a sus viajes por las costas bretonas, normandas y holandesas. Sus visiones portuarias se trasladan ahora a los paisajes de la ría de Bilbao, en los cuales alterna la descripción de los barcos de carga y los remolcadores con la visión de los horizontes industriales de la ría. Pero igual que sucedía en el caso de los paisajes nórdicos, el pintor centra también su atención en la visión directa del mar.

 

A partir de un determinado momento Morera se dedica a la pintura de flores, se recrea en un motivo pictórico más cotidiano y decorativo; y también a los estudios de rincones de jardín, en los que muestra una gran preocupación por los efectos puramente pictóricos y lumínicos. Las obras correspondientes a este tema muestran ya una visión más luminista, que se establece a partir del juego entre les zonas de sombra y los rayos de luz que se filtran entre las hojas de los emparrados, proporcionando profundidad a las composiciones. Así pues, el conjunto de esta última obra nos remite a un Morera más liberado de la rigidez de sus composiciones paisajísticas, etapa que se prolongará hasta el final de su vida. Jaime Morera falleció el 24 de abril de 1927 en Madrid.

 

Con su ciudad natal, Lérida, mantendría una especial relación a lo largo de toda su vida creando, en 1917, el Museo de Arte Moderno, especialmente con obras de su maestro, Carlos Haes. Fue tal su contribución a este museo que finalmente se le denominó Museo de Arte Jaime Morera.

 

 

Obras Seleccionadas

 

 

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Fuentes:

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)