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Lucio Muñoz  Lucio Muñoz (Madrid. España 1929-Madrid. España 1998)

 

 

Pintor y grabador español. Lucio Muñoz fue una de las figuras más relevantes del informalismo español del siglo XX.

 

Lucio Muñoz Martinez nació en Madrid el 27 de diciembre de 1929 en una casa situada en la Calle de la Salud nº 9, esquina con la Plaza del Carmen. Hijo de Lucio Muñoz, comerciante, y Nicolasa Martinez, era el más joven de cinco hijos. En 1935 fallece su madre. En 1936, pasa los primeros meses de la Guerra Civil Española en Madrid. Posteriormente la familia se traslada a Bolarque (Guadalajara), y por último al pueblo de su madre, Córcoles, en la misma provincia. En 1939, ya en Madrid, inicia sus estudios en el colegio San Pablo Apóstol de los Padres Agustinos ubicado entre la Calle del Barco y la Calle Valverde en pleno barrio de Malasaña. En cuarto grado, Lucio fue expulsado del colegio por cortar el pelo a un oso de peluche en clase de Ciencias Naturales. Se matricula en una academia privada, para dejarla poco tiempo después y empezar a trabajar en la tienda de comestibles de su padre, donde permaneció por un año.

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Dos figuras (1960. Técnica mixta sobre tabla. 170 x 140.5 cm) © The Lucio Muñoz Estate

 

En 1946, Lucio Muñoz estudió dibujo con el pintor y grabador Eduardo Navarro Martin (1886-1958). En 1947, da clases de pintura en la academia del pintor Eduardo Peña. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (1949-1954). Su paso por esta institución fue brillante, con varios premios extraordinarios, lo que posiblemente le dio seguridad para liberarse, no sólo de la disciplina académica, sino, muy pronto, del entendimiento del arte mismo que había recibido. Premio extraordinario «Carmen del Río» de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Premio Martínez Cubells y la beca de paisaje de El Paular y Segovia. En la Escuela de Bellas Artes conoció a sus amigos y posteriores compañeros de generación: Antonio López (1936), a los hermanos López Hernández, Julio (1930) y Francisco (1932), los que más tarde serán conocidos como los “realistas madrileños”; Carmen Laffon (1934) o Amalia Avia (1930-2011), con la que se casó en 1960. En 1954, trabaja en el estudio del pintor y poeta Eduardo Chicharro Briones (1905-1964).

 

En 1955, expone en las Salas de la Dirección de Bellas Artes junto con el pintor Antonio López García y los escultores Julio y Francisco López Hernández. También en este mismo año realiza su primera exposición individual en la Galería Dintel de Santander. Inicia sus primeras obras no figurativas. Se sirve aún del lienzo como soporte, pero raspándolo y quemándolo con aplicación de collage. Becado por el gobierno francés, en 1956 viajó a París, para continuar sus estudios en el país vecino, donde tomó contacto con la tendencia francesa "Art Autre" y con las obras del español Antoni Tàpies (1923-2012) y los franceses Jean Fautrier (1898-1964), Jean Dubuffet (1901-95) y el alemán Wols (1913-51), quedando finalmente su estilo encuadrado dentro del informalismo. Interesado desde sus comienzos por el realismo, hacia 1955 su obra se decantó hacia la abstracción. En 1956, realiza el servicio militar en Barcelona.

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Accidente geométrico (1966. Técnica mixta sobre tabla. 146 x 114 cm. Colección privada) © The Lucio Muñoz Estate

 

A partir de 1957 comenzó a utilizar la madera y papeles quemados en obras en relieve, lo que supuso su incorporación a la estética informalista. En 1957, Lucio realiza su primera exposición individual en Madrid, en la Galería Fernando Fe, pinturas con mucha materia en las que empieza a aparecer la madera vista. A 1958 corresponden ya sus primeras obras en madera tallada. Ese mismo año expone individualmente en el Ateneo de Madrid, y parece superar las resistencias que se habían producido con motivo de le celebrada el año anterior en la Galería Fernando Fe. A partir de 1959 participa en las más importantes exposiciones de pintura española de todo el mundo (Bienal de São Paulo; firma la exclusiva para América Latina con la Galería Bonino de Buenos Aires, 1960-64).

 

El 15 de enero de 1960 se casa con Amalia Avia. Ese mismo año nace su hijo Lucio. En este mismo año, participa en la XXX Bienal de Venecia y se le concede el Primer Premio Neblí de Pintura. Es seleccionado para participar en importantes muestras internacionales, como Antes Picasso, después Miró” en el Museo Guggenheim de Nueva York y La Nueva Pintura y Escultura Española” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). En 1961, realiza sus primeras exposiciones individuales en el extranjero: Galería Bonino de Buenos Aires (Argentina) y Galería Joachim de Chicago (Estados Unidos). Realiza la carpeta de xilografías titulada “Los Madriles”, comienzo de una larga y reconocida trayectoria como grabador.

 

En 1962 consigue, por concurso, la realización del gran mural para el ábside de la Basílica de Aránzazu, en cuya realización colaboran el escultor Julio López Hernández y el pintor Joaquín Ramos. Expone en la Galería Staempfli de Nueva York. En este mismo año nace su hijo Nicolás. En 1963, su hijo Diego. En 1964, se inaugura la Galería Juana Mordó en Madrid, a cuyo grupo de pintores pertenece desde su fundación y que apostó desde el principio por el nuevo arte español. Realiza la primera individual de la galería. Medalla de oro en la Bienal de Arte Sacro de Salzburgo de 1964 por el mural de la Basílica de Aránzazu y el tríptico Gólgota.

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Truo (1970. Técnica mixta sobre madera. 97 x 130 cm. Galería Juana Mordó. Madrid. España)
© The Lucio Muñoz Estate

 

Su evolución posterior pasó por diferentes estadios. Tras algunos acercamientos a la estética del objeto y a los paisajes imaginarios, dedicó unos años a la obra gráfica, para retornar después al paisaje y a la naturaleza de una manera más lírica. Los cambios más apreciables fueron el color. Primero se trataba de tonos vivos, que asomaban de unos fondos oscuros. Luego todo el cuadro se fue oscureciendo, lo que valoraba más las breves y como tímidas nota de color. Hacia 1964 el color recobra de nuevo su fuerza, mientras desaparecen unas vagas referencias reales, connotaciones más que otra cosa: de un minero aplastado, del Crucificado. Estos temas, aunque insinuados, guardaban relación con el significado general del cuadro, en que las maderas astilladas y sometidas a una agresión, evocaban la sensación del martirio. Sin embargo, está, aunque reaparezca en los homenajes a Allende, de 1973, tenderá a desaparecer. Si se da una sugestión de figura, la vemos erguida, y las maderas, al concentrarse en un cuerpo central, se organizan en una dirección determinada. Al mismo tiempo, el color terminará por revelar el último sentido: un color que es la resultante de muchos colores, tonos, matices e irisaciones. Lucio entiende su arte como una forma de realismo que no necesita alusiones directas.

 

En 1965, Lucio Muñoz realiza un mural en el Hostal de San Marcos de León, colaborando en la realización el escultor Julio López Hernández y el pintor Jaime Burguillos (1930-2002). En 1966, fallece su padre. En 1967, nace su hijo Rodrigo y viaja a Cuba con motivo de su exposición en la Casa de las Américas. En 1969, realiza un mural en el aeropuerto de Mahón. En 1972, participa en la Documenta de Kassel. En 1973, participa en la feria de Basilea, donde repetirá en los años 1976, 1979 y 1989. En 1975 realiza varias obras cuyo tema adopta cierto carácter de figura, tanto por su verticalidad como por ciertos rasgos, que, incluso en una de estas pinturas, dan pie a que se titule Segundo retrato nocturno. Por estos años encontramos otros títulos en que aparece la palabra Metis, alusiva a la divinidad griega, primera esposa de Júpiter y madre de Minerva y que personifica la prudencia.

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22-84 (1984. Técnica mixta y Collage sobre tabla. 182 x 244 cm) © The Lucio Muñoz Estate

 

En 1982, se le concede el Primer Premio de Grabado en la Feria de Grabado de Arte Gráfico Arteder de Bilbao. Ese mismo año realiza un mural para el aeropuerto de Barajas. En 1983, recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas. En 1986, realiza un techo para la Casa del Cordón de Burgos. En 1988, se presenta una gran exposición antológica sobre su obra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y en la Fundación Gulbenkian de Lisboa. En 1989, se edita la monografía Lucio Muñoz, por Lerner & Lerner (Madrid). Este mismo año firma en exclusiva con la Galería Marlborough. En 1993, recibe la Medalla de Oro de las Bellas Artes. En 1995, realiza dos murales para el nuevo edificio de la Unión Europea en Bruselas. En 1996, recibe el Premio de la Asociación Española de Críticos de Arte. En 1998, realiza el mural “Ciudad inacabada”, para el hemiciclo del nuevo edificio de la Asamblea de Madrid en Vallecas. Ese mismo año, el 24 de mayo fallece Lucio Muñoz en Madrid.

 

Las obras de Lucio Muñoz se exhiben en los museos más importantes del mundo como el Guggenheim, el Museo de Arte Moderno, ambos en Nueva York, el British Museum y la Tate Gallery de Londres, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, Museo Rufino Tamayo de México, Museo Vaticano de Roma, etc.

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Papel 11-93 (1993. Técnica mixta sobre papel hecho a mano. 130 x 97 cm. Colección particular) © The Lucio Muñoz Estate

 

Preocupado por la cuestiones matéricas, Lucio Muñoz comenzó a utilizar materiales de la más variada naturaleza, como papeles quemados, madera, entre otros. El soporte va a ser esencial pues sobre él, Lucio perfora, rasga, realiza incisiones, aproximándose de esta forma al informalismo. Sus obras, coloristas en su mayoría aunque con un predominio del negro, representan un exponente del informalismo más puro. Después de cultivar el grabado durante un par de años, en su fase final su pintura se vuelve menos agresiva debido al tipo de materiales que utiliza.

 

Las obras de Lucio Muñoz se muestran como recuerdos de un mundo interior; espacios para la meditación, sugerencias para entender el mundo. Su firme afán investigador le llevó a adentrarse en las posibilidades de los materiales. La madera, protagonista indiscutible, se ofrece pintada, tallada, arañada, astillada, quemada; ennegrecida y misteriosa en sus primeras obras, y luminosa, desnuda y serena en las últimas. La utilización del papel en un momento determinado le dió espontaneidad, flexibilidad e independencia. Junto a sus paisajes interiores, emocionales y ocultos se muestran composiciones arquitectónicas y objetuales en un progresivo despojo material; una simplicidad formal que también se ve reflejada en los títulos de las obras.

 

En arte casi siempre se está buscando. Se puede buscar antes, después o en distintas fases de la realización de la obra. Desde que nos enfrentamos a la superficie blanca y surgen los primeros impulsos, las primeras acciones sobre el cuadro, se está buscando, se está como formulando una pregunta casi siempre llena de inseguridad, pero lógicamente se está también esperando un resultado satisfactorio, una respuesta. Esa respuesta no siempre llega, o llega semioculta por mil causas o circunstancias y la dejamos pasar de largo, no la hemos identificado.” Lucio Muñoz.

 

 

© Todas las obras tienen el copyright de los herederos de Lucio Muñoz

 

 

 

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)