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Manolo Valdés  Manolo Valdés (Valencia. España 1942)

 

 

Manolo Valdés es un destacado pintor y escultor español actualmente residente entre Nueva York y Madrid. Miembro fundador de Estampa Popular de Valencia y de Equipo Crónica. Siendo este último grupo con el que introdujo en España un nuevo lenguaje artístico cercano al movimiento pop, donde se combinaba el compromiso político y social con el humor y la ironía.

 

Manolo Valdés Blasco nace en Valencia el 8 de marzo de 1942. Cursó el bachillerato en el colegio de los dominicos de su ciudad natal. En 1957, una vez finalizados dichos estudios, se matriculó en la valenciana Escuela de Bellas Artes de San Carlos. La formación excesivamente académica que allí se impartía no debió satisfacerle demasiado puesto que, sólo dos años más tarde, abandonó esta institución para dedicarse por completo a la pintura. En esta primera etapa sus trabajos son principalmente figurativos e incorpora ya el uso de la materia y la textura como elementos de la composición, influido sin duda por el informalismo.

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Vallecas melody (Equipo crónica. 1972. Acrílico sobre lienzo. 150 x 200 cm. Centro Julio González. Instituto Valenciano de Arte Moderno -IVAM-. Valencia. España) © Equipo Crónica

 

En 1962, Valdés presenta en la Exposición Nacional de Bellas Artes la obra Barca (Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), en la que ya se vislumbra lo que serán sus constantes pictóricas: temática figurativa y tratamiento informalista de la materia. Ya en los primeros trabajos ejecutados al poco de dejar la Escuela de Bellas Artes de San Carlos -formalmente deudores de un agonizante expresionismo abstracto-, el joven Valdés demostró una capacidad creadora y una habilidad técnico-formal fuera de lo habitual. En 1962 presentó un conjunto de obras en ese estilo en la Galería Nebli de Madrid, en la que supuso su primera exposición individual.

 

A finales de 1964, Valdés participa en la creación del grupo artístico valenciano Estampa Popular, junto a José Marí (1938), Rafael Martí Quinto (1939), Ana Peters (1932-2012), Rafael Solbes (1940-81) y Joan Antoni Toledo (1940-95), apoyados por el crítico e historiador de arte Tomás Llorens (1936) y a los que se fueron uniendo posteriormente Anzo (1931-2006), José María Gorrís (1937-99), Ferran Calatayud, Jorge Ballester (1941), Joan Cardells (1948) y Andreu Alfaro (1929). El grupo Estampa popular se caracterizaba por la utilización de imágenes mass media, los precios populares, la utilización del grabado como soporte y siempre una temática basada en la vida valenciana. En un momento en el que el país, aunque de manera tímida, se abría a la economía de mercado, el citado grupo abogó por redefinir el papel del arte y del artista en el marco de esa España en pleno proceso de transformación. Para ellos, las nuevas expresiones artísticas, además de hacerse eco de esa naciente situación socioeconómica, debían tomar en consideración el lenguaje y los recursos visuales procedentes de los medios de comunicación de masas.

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Hombre fumando (1983. Óleo sobre tela. 162 x 132 cm) © Manolo Valdés

 

Paralelamente, Manolo Valdés, Rafael Solbes y Joan Antoni Toledo, junto a otros pintores de Estampa Popular como Ferran Calatayud, José Mª. Gorrís, Francesc Jarque, José Marí, Rafael Martí Quinto y Ana Peters, comenzaron a reunirse para hacer un grupo más específico definido por una tendencia artística común; la única manifestación de este grupo será la exposición colectiva realizada el mes de noviembre de 1964. Nace entonces el Equipo Crónica, que se diferenciará del grupo anterior por el uso de un temática más amplia, despersonalizada, valiéndose principalmente de la pintura y con una gran influencia del movimiento Pop. En 1965, Valdés participa junto con Solbes y Toledo en el XVI Salon de la Jeune Peinture de París, obteniendo un gran éxito de crítica. Se consolida la idea de Equipo Crónica, que se diferenciará del grupo anterior por el uso de un temática más amplia, despersonalizada, valiéndose preferentemente de la pintura y con una gran influencia del movimiento Pop. En 1966, Joan A. Toledo abandonaría el equipo y este existiría hasta la muerte de Rafael Solbes, en 1981. El Equipo Crónica, influido por los debates generados en el seno de Estampa Popular, surgió como una crítica al individualismo y a la imagen romántica del artista genio. De ahí la idea de disolver la personalidad de los artistas bajo un nombre colectivo y, a la vez, anónimo.

 

Tras el abandono del Equipo Crónica de Joan Antoni Toledo, Manolo Valdés y Rafael Solbes siguen trabajando conjuntamente, esta vez, sobre imágenes de la pintura española del Siglo de Oro con el fin de criticar y desmitificar la cultura del momento. Esta etapa denominada La recuperación, es el inicio de sus trabajos en series o en grupos de obras en torno a un tema central. Realizan diecinueve series entre las que destacan: Autopsia de un oficio (1970), compuesta por treinta y tres pinturas en torno a la propia actividad de pintar, cuyo eje principal son Las Meninas de Velázquez, tema recurrente en la obra posterior de Manolo Valdés y Oficios y oficiantes (1973), en la que retoman con diecinueve obras la pintura clásica, en la búsqueda de un cierto academicismo que les acerque al espectador.

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Infanta VII (1987. Óleo sobre tabla. 200 x 150 cm) © Manolo Valdés

 

Desde el primer momento, y en un sentido parecido al formulado por el pop art británico y estadounidense, el Equipo Crónica consideró que las imágenes, ya provenientes de la alta cultura ya de la cultura de masas, eran básicamente un vehículo comunicativo. Para ambos artistas, una imagen procedente del cine, el cómic o las revistas ilustradas tenía idéntico valor que una reproducción gráfica de una pintura de Velázquez, Zurbarán, Van Gogh o Picasso, etc ... Esta concepción no categórica de la imagen visual será la que, en última instancia, les permitirá descontextualizar y combinar antagónicamente distintas representaciones, generando de este modo significados distintos a los que tenían originariamente y por separado. Este maridaje compositivo, lejos de ser un atractivo juego visual, será la estrategia a través de la cual el Equipo Crónica proyectará su mirada irónica, cuando no crítica, sobre la realidad de la época. Sin embargo, ese «realismo crítico» con que han definido su obra algunos estudiosos no será su único campo de interés: en series como Autopsia de un oficio (1969-70), La subversión de los signos (1974), El billar (1977) o Crónica de la transición (1981-82) revisarán y reinterpretarán los estatutos de la propia tradición pictórica.

 

Sus exposiciones se multiplican tanto a nivel nacional como internacional. A lo largo de la década de los setenta presenta sus trabajos en galerías como la de Juana Mordó de Madrid, la Galería Val i 30 de Valencia, la Casa del Siglo XV de Segovia o la Galería René Metrás de Barcelona. Internacionalmente expone en la Sala Arte y Contacto de Caracas, en la Galería Standler de París y en el Lijbaacentrum de Rótterdam. Obtienen en 1979 la Medalla de plata de la XI Bienal Internacional del Grabado de Tokio.

 

En 1981, cuando se encontraban trabajando en la que a la postre sería su última serie, Lo público y lo privado, falleció Solbes y tiene lugar la primera exposición retrospectiva sobre el Equipo Crónica, organizada por el Ministerio de Cultura en la Biblioteca Nacional de Madrid. A aquellos momentos personalmente difíciles, a Manolo Valdés se le sumó la incertidumbre de decidir cómo y hacia dónde proseguir su carrera. Podía elegir entre continuar con lo que había sido el Equipo Crónica (solo o en compañía de otro pintor) o emprender camino en solitario.

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Matisse como pretexto (1987. Técnica mixta sobre arpillera. 170 x 240 cm) © Manolo Valdés

 

Eligió esta última opción, seguir trabajando en solitario en Valencia durante unos años, hasta que en 1989 viaja a Nueva York donde monta su estudio y sigue experimentando con las nuevas formas de expresión. La primera exposición que realizó en solitario después de la muerte de Rafael Solbes fue en la Galería Maeght de Barcelona a finales de 1982. Presentó un conjunto de pinturas y esculturas en las que había reelaborado, sirviéndose de distintos lenguajes vanguardistas, el famoso Retrato de la reina Mariana de Austria de Velázquez. En una línea parecida a la del Equipo Crónica, esa mezcla de motivos y estilos dispares daba lugar a una Mariana transmutada, a una Mariana que, ya a la manera de Picasso, Kandinski o Miró, rebasaba los referentes historicistas para convertirse en un homenaje al propio quehacer artístico.

 

A lo largo de los años ochenta, Manolo Valdés fue incorporando un nuevo sentido del tratamiento pictórico que lo alejó progresivamente de los modos de hacer heredados de su etapa en el Equipo Crónica. Aunque seguiría inspirándose en las grandes obras de la historia del arte, la narrativa o el gusto por la ironía y lo anecdótico fueron desapareciendo en pos de una pintura cada vez más densa y esencial. A través de ese reencuentro con la textura y la materia, y aun sin apartarse nunca de la figuración, sus trabajos se acercaron técnicamente a los de pintores informalistas como Manolo Millares (1926-72), Antoni Tàpies (1923-2012), Alberto Burri (1915-95) o Jean Dubuffet (1901-85). Asimismo, también en esos mismos años, la escultura fue ocupando un papel cada vez más relevante dentro de su producción. Aunque la madera sería el material que con más profusión trabajaría, no rehusó explorar las calidades táctiles y formales del plomo, el zinc, el granito, el alabastro, etc.

 

Manolo Valdés comienza, en 1983, una importante trayectoria en el campo de la gráfica y recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas por el conjunto de su obra. En 1986 es invitado a participar en La Bienal del Festival Internacional de Artistas Plásticas de Bagdad, obteniendo la Medalla de Oro del certamen. La producción del artista gira en torno a la recreación de obras de artistas clásicos o de la vanguardia. Esta temática es conocida con el nombre de pretextos: Matisse como pretexto, Zurbarán como pretexto, Bonnard como pretexto ...

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Las tres gracias (1989. Óleo sobre arpillera. 200 x 150 cm. Colección Fundación Juan March. España)
© Manolo Valdés

 

En 1989, buscando nuevos estímulos creativos, se trasladó junto con su familia a Nueva York, ciudad en la que ha seguido viviendo y trabajando desde entonces. La ciudad le atrae y le cautiva. Entra en contacto con el arte americano, lo que propicia un giro trascendental en su estilo: modifica el tamaño de las obras, aviva su paleta y vuelve a utilizar imágenes de los mass media, influencia que se percibirá en sus ulteriores trabajos. En lo sustancial, a lo largo de la década de los noventa, Valdés continuó con esa línea de trabajo basada en la asimilación y reelaboración de objetos y de obras de arte.

 

En 1991 Valdés se convierte en asiduo visitante del Museo Metropolitano y del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Esto repercutirá en su temática y junto a los pretextos sobre obras de los grandes maestros de la pintura, comienzan a aparecer en su obra pictórica y escultórica otros pretextos. Excepcionales son sus trabajos en torno a retratos tomados de la pintura clásica: Retrato con marco, Retrato con Gorguera o Retrato con turbante, y otros basados en imágenes extraídas de los medios de comunicación, como en la serie que realiza en torno al personaje de Mickey Mouse. Con todo, y fruto seguramente de sus largos paseos por las calles neoyorquinas, habrá, en estos años, una presencia cada vez mayor de motivos provenientes de la vida cotidiana, tales como zapatos, bolsas de la compra, frascos de perfume, guantes, etc. Pero esos objetos serán sólo pretextos con los que tejerá sus obras, pretextos que lo llevarán a reflexionar sobre el arte en sí mismo, sobre sus formas, texturas, materias y colores.

 

En escultura desarrolla el tema de las librerías sirviéndose de la madera como elemento principal. En grabado, trabaja con grandes formatos sobre la iconografía de la Infanta Maria Teresa y de la Reina Mariana de Austria que estampa en el taller Mayor de Madrid y que personaliza a través de diferentes tonalidades de fondos y especialmente mediante la incorporación de variados collages de distintos artistas a los que pretende rendir un sincero homenaje.

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Las señoritas de Avignon II (1990. Óleo sobre arpillera. 200 x 190 cm)
© Manolo Valdés

 

A partir de 1992, aunque sigue pintando, la escultura en madera centra su interés. Valdés elabora mesas sobre las que descansan libros, vasijas griegas o lámparas. El desarrollo de estas obras precisa de nuevos espacios, por lo que traslada su estudio a un antiguo taller fotográfico en un edificio industrial de Nueva York. En pintura realiza obras de gran potencia: Dama con tocado blanco, Joven con sombrero ocre, Boticelli como pretexto, centradas en los turbantes o tocados que cubren rostros anónimos. En 1993, su pintura se centra en la temática de naturalezas muertas. En 1994 los objetos de uso cotidiano comienzan a incorporarse a su obra.

 

En los últimos años destaca la internacionalización de su obra, que le lleva a participar en numerosas obras colectivas y a la obtención de importantes premios, como el de la Feria Internacional de Arte ARCO de Madrid en el año 2000. También destaca su dedicación a la escultura monumental y pública que se inicia con la realización de La Dama Ibérica, de más de veinte metros de altura.

 

En el año 2000 Valdés regresa a España, alternando a partir de ahora sus estancias entre Nueva York y Madrid. Entre sus últimos encargos cabe señalar la realización de un grupo escultórico para la Terminal 4 del Aeropuerto Internacional de Madrid-Barajas denominado Las Damas de Barajas, cuyos rostros reflejan incisos de textos de Mario Vargas Llosa especialmente concebidos para este trabajo.

 

Entre octubre de 2002 y enero de 2003, el Museo Guggenheim Bilbao le dedicó una de las retrospectivas más importantes que se hayan hecho hasta el momento. La exposición, comisariada por Kosme de Barañano, mostró una selección de las pinturas y esculturas más significativas de sus últimos veinte años de trayectoria artística. Por otra parte, la feria Arco ’03 presentó en febrero su serie Horta de Ebro.

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Retrato con azul, ocre y blanco (1997. Óleo sobre arpillera. 160 x 125 cm)
© Manolo Valdés

 

El 27 de Junio de 2006 se inaugura su primera exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) de Madrid, en la que se resumen los trabajos de sus últimos veinticinco años. La exposición recogió su trayectoria en todos los campos, con obras de cada una de sus etapas creadoras, desde su primera exposición individual después de la disolución del Equipo Crónica en la galería Maegh de Barcelona en 1981, hasta sus últimas pinturas y sus últimos trabajos en escultura, como Two gray cones, Mujer con abanico o Lillie, realizados en 2006 y jamás habían sido expuestos. La exposición exhibió 86 obras entre pinturas, esculturas, trabajos en escayola y obras de papel. Estos últimos son un complemento y recreación de su taller, son “proyectos” que nos acercan a su proceso creador. La muestra se completaba con cinco piezas gigantes (de más de tres metros) de las que cuatro fueron situadas en el patio de la Ampliación y una en el vestíbulo de entrada a la sala.

 

Además de los trabajos expuestos como parte del Equipo Crónica, Valdés realizó, entre los años 1965 y 1981, más de 70 exposiciones, tanto individuales como colectivas. Como escultor, es autor de La Dama del Manzanares (2003), obra de 13 metros de altura situada en el Parque Lineal del Manzanares (Madrid).

 

Valdés ha recibido varios premios, entre los que destacan: en 1965 los premios Lissone y Biella, en Milán (Italia), en 1979, la Medalla de plata de la II Bienal Internacional de Grabados en Tokio (Japón) y Premio del Museo de Arte de Bridgestone en Lis'79 en Lisboa (Portugal); en 1983 el Premio Nacional de Artes Plásticas; el Premio Alfons Roig, en Valencia; el Premio Nacional de Bellas Artes de España; en 1986 la Medalla de la Bienal del Festival Internacional de Artistas Plásticos, en Bagdad (Irak) y en 1993 la Condecoración de la Orden de Andrés Bello en la clase de Banda de Honor, en Venezuela. Manolo Valdés está representado en la actualidad por la Galeria Marlborough.

 

 

© Todas las obras tienen el copyright de Manolo Valdés

 

 

 

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)