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Equipo Crónica  EQUIPO CRÓNICA (1964-1981)

 

 

El Equipo Crónica fue un grupo de pintores españoles que estuvo activo entre 1964 y 1981. El Equipo Crónica se apartó del arte informal para cultivar una pintura figurativa dentro de la tendencia Pop art, analizando con mordacidad la situación política de España y de la historia del arte. El núcleo principal del Equipo Crónica quedó compuesto definitivamente en 1966 por Manolo Valdés (1942) y Rafael Solbes (1940-81), y existió hasta la muerte de este último en 1981. El Equipo Crónica es el grupo artístico más representativo del Pop Art en España.

 

El Equipo Crónica se funda en 1964, con una formación inicial integrada por nueve artistas: Anna Peters (1932-2012), José Mª. Gorrís (1937-99), José Marí (1938), Rafael Martí Quinto (1939), Francesc Jarque (1940), Ferran Calatayud (c.1940), Joan Antoni Toledo (1940-95), Rafael Solbes y Manolo Valdés; que se verá pronto reducida a tres y, tras el abandono de Joan A. Toledo en 1966, a su composición definitiva formada por Rafael Solbes y Manolo Valdés. Muy cercano, en el plano teórico, a las tesis del crítico e historiador del arte Tomás Llorens (1936), el equipo desarrolla una apuesta figurativa de marcado acento crítico, que venía a enfrentarse a las propuestas de la generación informalista, y que enlazará con las derivas de corte más político en la órbita del pop europeo. La trayectoria del equipo quedaría truncada en 1981 con la prematura muerte de Rafael Solbes, siguiendo a partir de entonces Valdés una andadura en solitario.

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Rafael Solbes y Manolo Valdés.
Fotografía: Francisco José Alberola

 

Rafael Solbes y Manolo Valdés participan por primera vez, por separado y junto a otros artistas españoles, en la exposición itinerante España Libre. La iniciativa partía de ciertas democracias que, persuadidas por el arte español, se decidían a exponerlo fuera del alcance manipulador del régimen franquista, en contraposición de la conmemoración de los XXV años de paz que el régimen celebraba en 1965. La exposición estaba organizada desde Italia, presidida por el historiador y crítico de arte Giulio Carlo Argan (1909-92) y recorrió varias ciudades italianas de 1964 a 1965 (Rimini, Florencia, Ferrara, Venecia y Regio Emilia). Esta exposición incluía obras de artistas contemporáneos españoles como Eduardo Arroyo (1937), Rafael Canogar (1935), Antoni Clavé (1913-2005), Antonio Saura (1930-98) o Antoni Tàpies (1923-2012).

 

Durante el verano y el otoño de 1964 se celebran en Valencia una serie de reuniones de cara a constituir un grupo de artistas. De estas reuniones nace el proyecto de Estampa Popular de Valencia. El grupo lo componían diversos pintores-grabadores como Andreu Alfaro (1929), Anzo (1931-2006), Anna Peters, José Mª Gorrís, José Marí, Rafael Martí Quinto, Francesc Jarque, Ferran Calatayud, Rafael Solbes, Joan Antoni Toledo, Jorge Ballester (1941), Manolo Valdés o Joan Cardells (1948), entre otros, apoyados por el historiador y crítico de arte Tomás Llorens. Asimismo la mayoría de estos a su vez integraban otros grupos, tal como el Equipo Crónica (1964-81) o el Equipo Realidad (1966-76). De octubre a diciembre de 1964 se llevan a cabo exposiciones de Estampa Popular de Valencia, en Valencia y Cullera. En los catálogos, con textos de Tomàs Llorens, quedan plasmados una serie de criterios que los distancian de otros grupos de Estampa Popular existentes en España. Estampa popular se caracterizaba por la utilización de imágenes mass media, los precios populares, la utilización del grabado como soporte y siempre una temática basada en la vida valenciana. En un momento en el que el país, aunque de manera tímida, se abría a la economía de mercado, el citado grupo abogó por redefinir el papel del arte y del artista en el marco de esa España en pleno proceso de transformación. Para ellos, las nuevas expresiones artísticas, además de hacerse eco de esa naciente situación socioeconómica, debían tomar en consideración el lenguaje y los recursos visuales procedentes de los medios de comunicación de masas.

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La salita (Equipo Crónica. 1970. Acrílico sobre lienzo. 200 x 200 cm. Museo Fundación Juan March. Palma de Mallorca. España)
© Equipo Crónica

 

Paralelamente surge también la idea de constituir un grupo de pintores definido por una tendencia artística común; la única manifestación de este grupo será la exposición colectiva realizada el mes de noviembre de 1964 en el Ateneo Mercantil de Valencia, en la que participan junto a Solbes, Valdés y Toledo algunos miembros de Estampa Popular como Carlos Mensa, Anna Peters y Martí Quinto. Ya se estaba fraguando la idea del Equipo Crónica.

 

Tras su paso por Estampa Popular, Solbes y Valdés habían decidido romper con sus propios lenguajes personales –expresionista solanesco el primero, e informalista el segundo- y trabajar en equipo, fuertemente influidos por el Pop art europeo, siguiendo la estela del pintor español Eduardo Arroyo, el italiano Antonio Recalcati (1938) y el francés Gilles Aillaud (1928-2005). A finales de 1964 publican el manifiesto fundacional del Equipo Crónica, redactado por el crítico de arte valenciano Vicente Aguilera Cerni (1920-2005). Fue también concluyente en su definición ética y estética la colaboración y apoyo permanente del crítico de arte Tomás Llorens.

 

A últimos de 1964 Valdés, Solbes y Toledo se escindieron de Estampa Popular. En el mes de enero de 1965, Valdés, Solbes y Toledo participan en el XVI Salon de la Jeune Peinture de París, obteniendo un gran éxito de crítica, con obras creadas individualmente pero presentadas como trabajo colectivo del Equipo Crónica. Nace entonces el Equipo Crónica, que se diferenciará de Estampa Popular de Valencia por el uso de un temática más amplia, despersonalizada, valiéndose predominantemente de la pintura y con una gran influencia del movimiento Pop. La constitución de Equipo Crónica y su actividad son reseñadas por el crítico de arte catalán Alexandre Cirici i Pellicer (1914-83) en el número 4 de la revista Serra d’Or. El Equipo Crónica, influido por los debates generados en el seno de Estampa Popular de Valencia, surgió como una crítica al individualismo y a la imagen romántica del artista genio. De ahí la idea de disolver la personalidad de los artistas bajo un nombre colectivo y, a la vez, anónimo. En febrero de 1965, Rafael Solbes y Manolo Valdés reciben la Medalla de Oro en el III Salón Nacional de Pintura organizado por la Caja de Ahorros del Sureste de España en Alicante. En otoño de 1965, Joan A. Toledo abandona Equipo Crónica, aunque seguirá manteniendo una relación estrecha con Solbes y Valdés.

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La fecha señalada (Equipo Crónica. 1972. Acrílico sobre tela. 120 x 120 cm. Galería Antonio de Suñer. Madrid. España)
© Equipo Crónica

 

Tras el abandono de Equipo Crónica de Joan A. Toledo, Manolo Valdés y Rafael Solbes siguen trabajando conjuntamente, esta vez, sobre imágenes de la pintura española del Siglo de Oro con el fin de criticar y desmitificar la cultura del momento. Esta etapa denominada La recuperación, es el inicio de sus trabajos en series o en grupos de obras en torno a un tema central. Realizan diecinueve series entre las que destacan: Autopsia de un oficio (1970), compuesta por treinta y tres pinturas en torno a la propia actividad de pintar, cuyo eje principal son Las Meninas de Velázquez, tema recurrente en la obra posterior de Manolo Valdés y Oficios y oficiantes (1973), en la que retoman con diecinueve obras la pintura clásica, en la búsqueda de un cierto academicismo que les acerque al espectador.

 

Su primera exposición individual como Equipo Crónica tiene lugar en diciembre de 1965 en Italia en la Galleria Il Centro de Turín, en la Sala Communale de Reggio Emilia (ciudad en la que curiosamente Manolo Valdés expondrá su obra de nuevo en 2005) y, posteriormente, en la Sala Communale de Ferrara. Esta exposición será el inicio de una serie de exposiciones que les llevarán a mostrar su obra en galerías e instituciones internacionales, de tal modo que al llegar a 1970 ya habían expuesto en ciudades como París, Niza, Roma o Milán. En 1966, tienen lugar las primeras exposiciones individuales en España.

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El cuadro (Equipo Crónica. 1973-74. Acrílico sobre tela. 110 x 80 cm) © Equipo Crónica

 

Sus exposiciones se multiplican tanto a nivel nacional como internacional. A lo largo de la década de los setenta presenta sus trabajos en galerías como la de Juana Mordó de Madrid, la Galería Val i 30 de Valencia, la Casa del Siglo XV de Segovia o la Galería René Metrás de Barcelona. Internacionalmente exponen en la Sala Arte y Contacto de Caracas, en la Galería Standler de París y en el Lijbaacentrum de Rótterdam. En 1979, Equipo Crónica obtiene la Medalla de plata de la XI Bienal Internacional del Grabado de Tokio.

 

En 1981, último año de existencia de Equipo Crónica su obra se exhibe en varias exposiciones individuales: en febrero en Bonn; en mayo-junio en la Galería Maeght de Barcelona, en la que se presentan tres series: Paisajes urbanos, Los viajes y Crónica de transición. Esta muestra recibe una amplia respuesta en la prensa y en los medios críticos. En octubre se presenta la obra gráfica y múltiples en la Sala Isaies Peris, en Vinalesa, Valencia. En noviembre, el Ministerio de Cultura organiza otra muestra en las Salas Picasso de la Biblioteca Nacional de Madrid, en la que se presentan las series Los viajes y Crónica de transición. En la víspera de la inauguración fallece Rafael Solbes. Equipo Crónica había comenzado a trabajar en una nueva serie provisionalmente titulada Lo público y lo privado, con referencias iconográficas a Rembrandt (autorretratos) y Gericault (La Balsa de la Medusa). Con la desaparición de Solbes concluye la obra de Equipo Crónica y se inicia la trayectoria profesional individual de Manolo Valdés. En 1983, se concede al Equipo Crónica el Premio Nacional de Artes Plásticas.

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Billares Colón (Equipo Crónica. 1977. Acrílico sobre lienzo. 130 x 162 cm) © Equipo Crónica

 

Aunque ya desde las primeras exposiciones no faltaron voces suspicaces que ponían en duda esa forma colectiva de trabajo -se decía que dentro del grupo Solbes era quien pensaba y Valdés quien pintaba-, lo cierto fue que mientras duró su andadura, ambos conceptualizaron y pintaron por igual. El historiador de arte madrileño Valeriano Bozal (1940), especialista tanto del Equipo Crónica como de Manolo Valdés, así lo corroboraría: “Su trabajo era colectivo en todos los aspectos, ambos participaban en el debate y en la realización de las obras en pie de igualdad, y ésa fue precisamente una de las razones por las que su lenguaje adquirió singular fortuna”.

 

Desde el primer momento, y en un sentido parecido al formulado por el pop art inglés y norteamericano, el Equipo Crónica consideró que las imágenes, ya provenientes de la alta cultura ya de la cultura de masas, eran esencialmente un vehículo comunicativo. Para ambos artistas, una imagen procedente del cine, el cómic o las revistas ilustradas tenía idéntico valor que una reproducción gráfica de una pintura de Velázquez, Van Gogh o Picasso. Esta concepción no categórica de la imagen visual será la que, en última instancia, permitirá descontextualizar y combinar antagónicamente distintas representaciones, generando de este modo significados distintos a los que tenían originariamente y por separado. Este maridaje compositivo, lejos de ser un atractivo juego visual, será la estrategia a través de la cual el Equipo Crónica proyectará su mirada irónica, cuando no crítica, sobre la realidad de la época. Sin embargo, ese realismo crítico con que han definido su obra algunos estudiosos no será su único campo de interés: en series como Autopsia de un oficio (1969-1970), La subversión de los signos (1974), El billar (1977) o Crónica de la transición (1981-1982) revisarán y reinterpretarán los estatutos de la propia tradición pictórica.

 

La amplia producción del Equipo Crónica se establece a partir de series temáticas, utilizando a lo largo de su producción un lenguaje que bebe en los medios de masas, con tintas planas y un dibujo marcado, y una clara intencionalidad crítica de la sociedad y de la alienación y desmitificación de la cultura artística. Su etapa inicial está marcada por la serialización de motivos prestados del comic y de los medios de masas. Los propios integrantes de Equipo Crónica clasifican su trabajo de forma cronológica en las siguientes series :

 

 

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Una de las últimas fotos de Equipo Crónica en 1981, antes del
fallecimiento de Rafa Solbes. Foto: Francisco José Alberola

 

Las obras de El Equipo Crónica siempre tienen un carácter crítico, de reportaje o crónica de la realidad social y política. En su obra los objetos no son siempre están dentro de un contexto social, cultural o histórico, y tienen un significado o valor representativo. Además de los recursos habituales del Pop Art como la utilización de imágenes tomadas de los medios de comunicación o de otros formatos visuales de la cultura de masas (cartel, cine, fotografía, cómic) utilizaron la historia de la pintura y las Vanguardias del siglo XX para elaborar sus obras. Bebiendo de las fuentes de sus raíces y de sus apropiaciones, el Equipo Crónica conecta referentes contrarios, lo popular y lo culto, lo real y la ficción, los une en unas composiciones donde siempre aparecen el humor y la ambigüedad.

 

El Equipo Crónica produjo pinturas a gran formato, junto con esculturas y grabados seriados. Existen ejemplos relevantes de este grupo en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) de Madrid.

 

 

© Todas las obras tienen el copyright del Equipo Crónica

 

 

 

 

 

Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)