El Paso
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El Paso  EL PASO (1957-1960)

 

 

El Paso fue un colectivo de artistas que se fundó en febrero de 1957 en Madrid, siendo el grupo de mayor relevancia en la configuración y definición de la vanguardia española de posguerra. Con el nombre de El Paso querían indicar su conciencia de no ser más que un estallido, breve y necesario, en el avance de la pintura española contemporánea.

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El Paso en 1958. De izquierda a derecha: Manolo Millares, Manolo Conde, Rafael Canogar, Antonio Saura, Manuel Rivera, Manuel Viola, Luis Feito y Martín Chirino

 

En una España que aún vivía una situación de posguerra, inmersa en el aislamiento internacional y sumida en una crisis social y política; una expresión de arte colectivo rompió la total atonía del mundo creativo español: El Paso, una propuesta que reuniría a pintores y escultores de muy diferenciada personalidad pero con una misma visión sobre la función del arte. El Paso defendió, de 1957 y 1960, una estética informal y la apertura de la España franquista a la escena cultural internacional. El informalismo fue especialmente la expresión de la libertad, de lo irrepetible y único, realizado con una caligrafía directa y espontánea. Obras eminentemente intuitivas y pasionales, realizadas con la urgencia que el tiempo, la edad y las teorías reclamaban.

 

Los integrantes de El Paso en el momento de la firma del manifiesto y en sus primeras exposiciones como colectivo fueron el escultor Pablo Serrano (1908-85) y los pintores Antonio Suárez (1923), Juana Francés (1924-90), Manolo Millares (1926-72), Manuel Rivera (1928-95), Luis Feito (1929), Antonio Saura (1930-98) y Rafael Canogar (1935). Junto a estos artistas formaron parte del grupo los escritores y críticos de arte José Ayllón y Manolo Conde (director de la Galería Fernando Fe). En el año 1958 se incorporan el escultor Martín Chirino (1925) y el pintor Manuel Viola (1916-87).

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Dos Figuras -Ordenación del Caos- (1957. Hierro forjado. Museo Pablo Serrano. España)
© The Pablo Serrano Estate

 

Los antecedentes del Grupo El Paso se remontan a los años 1955 y 1956, cuando se producen las primeras conversaciones entre Saura y José Ayllón, coincidiendo con la exposición de este artista en la Sala de la Dirección General de Bellas Artes de Madrid. En el verano de 1956, comienzan los contactos con otros artistas. En febrero de 1957, se constituye en Madrid el Grupo El Paso. Se realiza la primera reunión del grupo fundador con presencia de Antonio Saura, Rafael Canogar, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Juana Francés, Antonio Suárez, Luis Feito, Manolo Millares, Manuel Conde y José Ayllón. Antonio Saura escoge el nombre del Grupo y diseña el logotipo basado en una obra de Pablo Serrano.

 

En marzo de 1957 se redacta, firma y publica el manifiesto de El Paso redactado por José Ayllón, y firmado por todos los miembros del grupo. También se publica La Carta de El Paso nº 1, en ella se incluye un ensayo de José Ayllón y una nota de Antonio Saura sobre Pablo Picasso. En abril de ese mismo año se inauguraba la primera exposición del grupo en la Librería-Galería Buchholz de Madrid. La Sala Gaspar de Barcelona, y el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid presentan en la Sala Negra la exposición Otro Arte, con obras de Canogar, Feito, Millares y Saura. Se presentan por primera vez en Madrid obras de Saura y se edita un cuaderno con textos de los críticos de arte Juan Eduardo Cirlot (1916-73) y Cirilo Popovici (1902-95). Se publica la Carta de El Paso nº 2 y Otro Arte o el tiempo perdido, comedia en un acto de Millares, que incluye una reseña de las actividades de El Paso.

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Sin título (1957. Óleo sobre lienzo. 126 x 176 cm. Colección particular) © Antonio Suarez

 

En mayo de 1957, la exposición Pintura abstracta española comienza una itinerancia por España. Colaboran los arquitectos Antonio Fernández Alba (1927) y M. Martín. Durante la exposición Otro Arte, Antonio Saura imparte una conferencia en la Sala Negra bajo el nombre de “Signo y espacio" y se proyecta la película de Carlos Saura, Flamenco. En junio, el Grupo representado por Feito, Millares y Rivera, se presenta en la IV Bienal de Sao Paulo, donde son recibidos con entusiasmo por la crítica internacional. El éxito es tal que el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquiere diversas obras de Rivera y Millares. Además Rivera es invitado a participar en la Bienal de Venecia. Se presenta la exposición Pintura Abstracta española en el Ateneo de Jovellanos de Gijón y en la Caja de Ahorros de Asturias en Oviedo, con texto en el catálogo de Manuel Conde y una conferencia impartida por José Ayllón. En el verano de 1957 se publica la Carta de El Paso nº 3. Se redacta el Manifiesto definitivo del Grupo, con texto de Antonio Saura. Pablo Serrano, Juana Francés, Antonio Suárez y Manuel Rivera abandonan la formación, El Paso se limita a Saura, Feito, Millares y Canogar. De octubre a noviembre de 1957, Saura expone de forma individual en la Galería Stadler de París. En noviembre, Feito presenta sus obras en la Galería Arnaud de la capital francesa. Además se publica el Boletín nº 1, con textos de Saura, Millares, Manuel Conde y José Ayllón.

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Sin Título (1958. Técnica mixta sobre tela. 100 x 130 cm. Colección Senovilla. España) © The Juana Francés Estate

 

En enero de 1958, El Paso expone en la Institución Fernando el Católico de Zaragoza organizada por el experto en arte contemporáneo Federico Torralba Soriano (1913-2012), donde se presentan obras de Millares, Feito, Canogar y Saura, con texto en el catálogo de Manuel Conde. Con motivo de esta muestra Saura imparte la conferencia La Abstracción Expresionista en el Arte. En febrero de 1958, el escultor canario Martín Chirino, en contacto siempre con Saura, se incorpora al Grupo, presentándose en marzo del mismo año en una exposición en el Colegio Mayor San Pablo de Madrid. Su personal participación en el grupo estará marcada por la rusticidad, contención y austera violencia de sus obras. Los miembros de El Paso mantienen contactos con el Equipo 57 que apostaba por un arte analítico, con el objetivo de emprender acciones en común. En marzo, se presenta la exposición Una semana de arte abstracto en la Sala Negra de Madrid, en la que colaboran con los miembros del Grupo, otros artistas como los pintores Fermín Aguayo (1926-77), Antoni Tàpies (1923-2012) y Joan Miró (1893-1983) y los escultores Eduardo Chillida (1924-2002) y Ángel Ferrant (1890-1961). De nuevo son seleccionados para participar en lo XXIX Bienal de Venecia. El pintor Manuel Viola, que Había participado en las vanguardias internacionales de París, regresa a España con una muestra en el Club Urbis, entrando en contacto con el Grupo y a continuación incorporándose a él. Se publica el Boletín nº 2 con textos de Juan Eduardo Cirlot, Manolo Conde, Antonio Fernández Alba, Millares y Saura, algunos de los cuales fueron reeditados posteriormente en Cartas de El Paso donde se presentan obras de Millares, Feito, Canogar y Saura, con un texto en el catálogo de Manuel Conde. También se publica la Carta El Paso nº 4, con textos de Cirlot, Vicente Aguilera Cerni (1920-2005) y M. Conde.

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Homúnculo (1960. Arpillera. Técnica mixta. 200 x 200 cm. Colección Banco Urquijo. España) © The Manolo Millares Estate

 

En abril de 1958, se presentan en Murcia las obras del Grupo y se pretende incluir en la presentación la quema de una arpillera de Millares como símbolo de protesta. En junio, se presenta el Grupo en la XXIX Bienal de Venecia, donde logran el reconocimiento inmediato tanto de público como de la crítica, lo que les supone la entrada en los mercados de arte internacionales. En julio, en colaboración con el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se presenta la exposición itinerante La Nueva Pintura Americana, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. En ella participan los artistas William Baziotes (1912-63), James Brooks (1906-92), Sam Francis (1923-94), Arshile Gorky (1904-48), Adolph Gottlieb (1903-74), Phillip Guston (1913-80), Grace Hartigan (1922-2008), Franz Kline (1910-62), Willem de Koonig (1904-97), Robert Motherwell (1915-91), Barnett Newman (1905-70), Jackson Pollock (1912-56), Mark Rothko (1903-70), Theodoros Stamos (1922-97), Clyford Still (1904-80), Bradley Walker Tomlin (1899-1955) y Jack Tworkov (1900-82); el texto del catálogo es de Alfred H. Barr (1902-81), director de las colecciones del Museo. En agosto, se publica la Carta de El Paso nº 5, donde se rinde homenaje al poeta plástico Joan Brossa (1919-98). La publicación se hace en catalán con su texto Barbafeca, monólogo en un acto inédito. También en agosto se publica la Carta de El Paso nº 6 (El Paso en la Bienal de Venecia). En noviembre, se publica el Boletín nº 3 con textos de Aguilera Cerni, Cirlot, Saura y Millares. En diciembre se publica la Carta de El Paso nº 7, con textos de Antonio Saura sobre Pollock y dos textos de este autor inéditos en España. Además incluye una noticia en la que recoge la información sobre una conferencia pronunciada por Antonio Saura con el título Signo y Espacio.

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Composición sobre elementos ascendentes (1958. Tela metálica y alambre sobre bastidor de madera. 88 x 129. 5 cm. Colección Helga de Alvear. Madrid. España) © The Manuel Rivera Estate

 

En enero de 1959, El Paso presenta sus obras en la Galería Gaspar de Barcelona y reciben la visita de Joan Miró, quien les da su apoyo. Se publica el único número de la revista Problemas del Arte Contemporáneo, con introducción de Saura, con textos de Jose Eduardo Cirlot sobre Rothko, Manuel Conde sobre Phillip Guston (1913-80), Aguilera Cerni sobre de Kooning, Millares sobre Franz Kline, Ayllón sobre Mark Tobey (1890-1976) y el cante jondo de Manolo Caracol (1909-73), y Saura con cine español de 1958. Se publica la Carta de El Paso nº 8. En febrero, Manuel Conde se separa del Grupo y se publica la Carta de El Paso nº 9 con un texto inédito del crítico de arte francés Michel Tapié (1909-87). En marzo, Manuel Rivera regresa a El Paso con una exposición individual en el Ateneo de Madrid. En abril, se publica la Carta de El Paso nº 10. En mayo, se presenta en París en el Museo de Artes Decorativas la exposición Trece pintores españoles actuales, en la que también se incluyen obras del Grupo (Canogar, Feito, Rivera, Millares, Saura, Suárez y Viola). Los miembros del Grupo El Paso denuncian la utilización política de sus obras. Tanto la crítica, profundamente impresionada por la fuerza de las obras presentadas, como museos y galerías, alaban los trabajos presentados y la calidad de los artistas. En junio, se inaugura en la Galería Biosca de Madrid, dirigida por Juana Mordó (1899-1984) una exposición de obras de Canogar, Chirino, Feito, Millares, Saura y Viola. Algunas de las obras expuestas fueron adquiridas por el pintor Fernando Zóbel (1924-84) y posteriormente en 1963 pasarán a formar parte de las fondos del Museo de Arte Abstracto de Cuenca.

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Sin título (1956-57. Óleo sobre lienzo. 50 x 65 cm. Colección Galería Egam. Madrid. España)
© Luis Feito

 

En julio de 1959, se publica la Carta de El Paso nº 11. En agosto, se publica la Carta de El Paso nº 12 conteniendo un texto inédito del bailarín Vicente Escudero (1888-1980) titulado Hacia un Congreso de Arte flamenco “jondo masculino”, así como su famoso decálogo. En septiembre, Millares, Canogar y Saura se presentan en la exposición El Arte Europeo de Hoy en el Instituto de las Artes de Minneópolis. Se publica la Carta de El Paso nº 13 con texto de Antonio Saura. En octubre, se publica la Carta de El Paso nº 14, con texto del reconocido compositor y director de orquesta entonces en el exilio José Luis de Delás (1928) sobre Lo Música después de 1950.

 

En marzo de 1960, por iniciativa de Joan Miró, la Galería Pierre Matisse de Nueva York organiza la exposición Cuatro Pintores Españoles, con obras de Canogar, Millares, Rivera y Saura. En mayo, se reune por última vez el grupo en el Café de Lión de Madrid. La publicación de la Carta de El Paso nº 15 titulada Última Comunicación, escrita por Antonio Saura, declara “Dos soluciones hubieran podido presentarse para la continuidad de El Paso. La primera de ellas era la de plantear de forma más acusada y combativa la necesidad de una pintura activa y su repercusión social. La segunda, admitir en las tareas de El Paso a nuevos elementos surgidos con posterioridad a su fundación, que fortalecieran y ampliaran el nuevo frente en la base de muchos, frente a la de una minoría cerrada e insostenible (...) y en la imposibilidad de llevar a cabo esta nueva etapa (...) las componentes de El Paso han decidido terminar su labor conjunta dentro de la comunidad española para continuar de un modo independiente el desarrollo de su obra".

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El perro de Goya (1960. Técnica mixta sobre cartón. 76 x 53 cm) © The Antonio Saura Estate

 

En la obra de los artistas de El Paso se mezclaban elementos de procedencias diversas, que incluso podían inducir a lecturas contradictorias y hasta paradójicas. Por un lado, se hacía evidente la capacidad del arte español para entroncar o establecer sintonías con diversas opciones plásticas vigentes en el panorama artístico europeo y norteamericano, por ejemplo, las encarnadas por Pollock, Kline, Rothko, de Kooning, Hans Hartung (1904-89), Henri Michaux (1899-1984), Wols (1913-51), Georges Mathieu (1921-2012), Alberto Burri (1915-95) y tantos otros. Por otro, con el lenguaje visual de El Paso se revivía, en clave estrictamente contemporánea, el mito eficiente de una plástica entroncada en raíces culturales propias. Se trataba de la reencarnación de la famosa “veta brava” del arte español; una especie de condición dramática, incluso trágica, acuñada como si de una quintaesencia antropológica se tratara. Era algo que había arraigado en la autoconciencia mitómana de la cultura española en plena crisis de 1898.

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Pintura (1957. Óleo sobre tela. 80 x 120 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid. España) © Rafael Canogar

 

Luego, asumiendo como herencia una lectura expresionista de El Greco (1541-1614), Valdés Leal (1622-90) y Goya (1746-1828), cristalizó en el primer tercio del siglo xx, sobre todo a través de la obra de Ignacio Zuloaga (1870-1945), Julio Romero de Torres  (1874-1930) y José Gutiérrez Solana (1886-1945). En esta cuestión de la condición dramática del arte español se enlaza obscenamente realidad y ficción, poética y hermenéutica. Por otra parte, sobre el asunto incidían, además de los estéticos, aspectos ideológicos e incluso políticos de signos contrarios y siempre polémicos. Es algo sobre lo que se han volcado verdaderos ríos de tinta, tanto en su momento como en las sucesivas visiones retrospectivas.

 

Una tradición dramática que tiene su referencia en la expresividad y agresividad radical de la pintura final de Goya. El monocromatismo y la gestualidad de Antonio Saura, los hierros encontrados y soldados herencia del dadaísmo más radical de Serrano, las condensaciones de materia de Feito, Suárez y Juana Francés, la desgarrada angustia, existencial y patética de las arpilleras de Millares, las telas metálicas de Rivera, los nocturnos, ausentes de color, de Viola, las espirales de Martín Chirino y la gestualidad expresiva y palpitante de Rafael Canogar, inciden en una idea esencial: el valor plástico y agresivo de la tradición española y su recuperación para una vanguardia universal. El Paso fue un paso imprescindible en la afirmación de la vanguardia y en la consolización de la modernidad artística e histórica de España.

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El Viento (1960. Hierro forjado. 67 x 56 x 30 cm. Serie Vientos. Colección privada. Bélgica)
© Martín Chirino

 

En cualquier caso y fuera como fuese, lo cierto es que las propuestas de cada uno de los artistas de El Paso abrían un verdadero abanico de referentes poético-visuales capaces de ramificarse y entretejerse a través del vasto universo del informalismo español e internacional. Puede decirse que después la existencia del grupo, el arte español habría modificado sensiblemente su rumbo. El Paso desempeñó un papel fundamental en el proceso de normalización de una vanguardia, desorientada y dispersa desde el final de la Guerra Civil. Presenta una significación singular debido a la procedencia dispar de sus miembros, su coherencia plástica, a pesar de la fuerte individualidad de cada uno de sus componentes, y a su ideología comprometida y radical.

 

Los artistas de El Paso iniciaron su formación en un ambiente artístico en el que la modernidad se abría paso de una forma precaria. En realidad, podría decirse que el arte de los miembros del grupo, al igual que el de otros muchos artistas de vanguardia de entonces, no se correspondía con las condiciones reales e históricas del país. Su actividad fue una labor que tendió un puente, un paso, entre una modernidad invertebrada y una vanguardia radical. Para ello, al igual que para otros pintores que vivieron la aventura del Informalismo y construyeron la poética del Arte otro, fue decisivo el conocimiento de las realizaciones de la vanguardia abstracta. La vanguardia que tenía su centro y capital en París y el Expresionismo Abstracto norteamericano fueron los puntos de referencia y contacto con un nuevo lenguaje que inmediatamente asimilaron e hicieron propio. En este sentido, los artistas de El Paso realizaron un arte en el que existen varios componentes que forman parte de un denominador común: la primacía de una expresividad agresiva e intensa; la reducción intencionada del color a unos límites mínimos para su existencia y, por último, a través de ello, el convencimiento en una poética artística del compromiso.

 

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Sin título (1959. Esmalte sobre lienzo. 80 x 152 cm. Colección Darío Silva)
© The Manuel Viola Estate

 

Uno de los aspectos que definen la dimensión plástica del Grupo El Paso fue precisamente su preocupación y actitud crítica ante la realidad y su compromiso con una situación histórica. La vanguardia significaba rebeldía, ruptura. El compromiso con la realidad del momento suponía una misma actitud de lucha y negación de lo establecido que los miembros de El Paso identificaron con su práctica artística.

 

 

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Blog de Pintura del pintor Meko (Jesús Meco Castellanos)